Replanteo de ocho plátanos en la zona de la Fundació Mies Van der Rohe
El Ayuntamiento de Barcelona ha reubicado ocho plátanos entre la Fundació Mies Van der Rohe y la Font Màgica. La maniobra, ejecutada a principios de abril, busca alejar los árboles de las obras de reforma previstas en la Fira de Barcelona. El traslado se realizó en dos filas alineadas, siguiendo el trazado original del paseo de Gràcia.
Detalles del traslado y cuidados de los árboles
Los plátanos, plantados en 1929 para la Exposición Internacional, fueron desenterrados con precisión para preservar su cepellón. Tras el movimiento, se instalaron estructuras de madera que sujetan el sistema radicular y evitan desplazamientos. Cada árbol recibe entre 80 y 100 L de agua, dos veces por semana, una dosis superior a la habitual para asegurar su adaptación al nuevo sustrato.
El personal de Parques y Jardines supervisa el riego y controla la salud de los ejemplares. Se espera que, durante los primeros meses, los plátanos demanden más agua y cuidados que en su emplazamiento anterior. La estructura de madera permanecerá hasta que las raíces se asienten firmemente.
Contexto histórico y cultural del paseo de Gràcia
Los plátanos forman parte del legado de la Exposición Internacional de 1929, evento que marcó el auge modernista de Barcelona. Su presencia en Montjuïc enlaza la arquitectura de Mies van der Rohe con la memoria urbana de la ciudad, creando un corredor verde que recuerda la visión de progreso de la época.
El paseo de Gràcia, situado entre la fundación y la fuente, ha sido testigo de transformaciones urbanas. La reciente reforma de la Fira, impulsada por el centenario de la exposición, puso en riesgo estos árboles centenarios, obligando a la administración a actuar para conservarlos.
Implicaciones para la ciudadanía
El rescate de los plátanos subraya la apuesta de la ciudad por preservar su patrimonio natural dentro del desarrollo urbano. Los vecinos de Montjuïc y los visitantes podrán seguir disfrutando de la sombra y el simbolismo de estos árboles, que ahora cuentan con una protección reforzada.
A medio plazo, la reubicación permitirá evaluar la viabilidad de trasladar otros elementos vegetales amenazados por proyectos de infraestructura. La experiencia servirá de referencia para futuros planes de conservación en Barcelona.
Cierre
Con ocho plátanos ahora bajo vigilancia y riego intensivo, la ciudad demuestra que la memoria histórica y la naturaleza pueden coexistir, incluso cuando la expansión urbana avanza. El éxito de este replanteo será medido en los próximos años, cuando los árboles, arraigados de nuevo, vuelvan a formar parte del paisaje cotidiano de los barceloneses.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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