El Parlamento Europeo votará este martes la actualización del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), medida que determinará el límite de importaciones de arroz en la UE. Los agricultores españoles advierten que la masiva entrada de arroz barato procedente de Camboya, India y Myanmar está obligando a abandonar el cultivo nacional. Exigen que el umbral de salvaguarda se reduzca de 562 000 toneladas actuales a los 380 000 de 2019.
Importación masiva de arroz bajo precio amenaza cultivos españoles
En los últimos veinte años las importaciones de arroz asiático han aumentado un 250 %, pasando de 200 000 a 562 000 toneladas al año. Este salto ha reducido los precios internos, dejando a los productores españoles sin margen de beneficio. El arroz importado se vende a menos de 0,80 €/kg, frente a los 1,30 €/kg del producto nacional, lo que obliga a los agricultores a vender por debajo del coste. Variedades tradicionales como el arroz bomba, el de Sènia o el de la Albufera, protegidas por la Denominación de Origen Arroz de Valencia, se vuelven inviables.

Sin arroz nacional, la paella, símbolo gastronómico español, tendría que prepararse con arroces de tipo basmati importado, lo que alteraría su sabor y su identidad culinaria.
Causas y reclamos del sector agrario
Los agricultores atribuyen la presión a tres factores clave: la subida de importaciones, el encarecimiento de los insumos por la guerra en Irán y la normativa europea que exige requisitos sanitarios más estrictos para los productos locales. El sindicato COAG ha presentado una solicitud formal a la Comisión Europea y ha convocado una marcha en Valencia para exigir la medida antes de la votación. Exigen que la Comisión Europea introduzca una cláusula de salvaguarda más estricta que limite las importaciones a los niveles de 2019.
El conflicto en Irán ha disparado los precios del fertilizante y del combustible, encareciendo la producción en un 15 %. Sumado a la necesidad de cumplir con normas de trazabilidad y de reducción de residuos, los costes superan los ingresos de muchas explotaciones, obligándolas a cerrar o a cambiar de cultivo.
Contexto europeo y global
Estados Unidos, Marruecos y Filipinas también denuncian prácticas comerciales desleales que ponen en riesgo sus cultivos de arroz. En ambos continentes, los productores afirman que el aumento de importaciones de bajo costo, impulsado por subsidios en los países exportadores, distorsiona el mercado y amenaza la viabilidad de la producción local. La Organización Mundial del Comercio ha recibido quejas de varios países que acusan a Camboya y Myanmar de subvencionar sus exportaciones, lo que podría derivar en procedimientos legales.
En la UE, Italia, Grecia y Portugal comparten la misma preocupación, aunque el impacto es mayor en España, donde el arroz representa un sector histórico que emplea a cientos de familias en la Albufera valenciana y en el Ebro.
Próximos pasos: votación del Parlamento Europeo
El martes, los eurodiputados decidirán si la actualización del SPG incluye una reducción del umbral de salvaguarda. Los representantes de la COAG y la CUP exigen que el límite vuelva a 380 000 toneladas, garantizando así una protección mínima para la producción europea.
Si el Parlamento aprueba la medida solicitada, los agricultores podrían recuperar parte de su competitividad y mantener viva la tradición del arroz español. De lo contrario, la tendencia al abandono continuará, con consecuencias para el empleo rural y para la propia gastronomía nacional. Los consumidores podrían ver en los supermercados una oferta limitada de arroz de calidad certificada y precios más altos.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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