El primer ministro Abdoulaye Maiga anunció este lunes que se había intentado un golpe de Estado tras la toma de la localidad de Tessit por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) y la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara, en una ofensiva simultánea contra Bamako y otras ciudades estratégicas.
Intento de golpe en Malí tras la ofensiva de JNIM (SEO)
Maiga sostuvo en rueda de prensa que los atacantes buscaban "desmantelar las instituciones" y frenar la transición política iniciada tras los golpes de 2020 y 2021. Declaró dos días de luto oficial y subrayó que la acción fue posible gracias al apoyo externo de los patrocinadores de los grupos armados.
Detalles de la ofensiva y la respuesta del gobierno (SEO)
El sábado de madrugada, milicianos yihadistas y tuareg lanzaron una serie de ataques coordinados. Tomaron Tessit, en la región de Gao, y avanzaron hacia la capital, Bamako, donde se produjo el tiroteo que dejó sin vida a Sadio Camara. En Kati, sede del poder militar, varios heridos fueron trasladados al Centro Hospitalario Universitario Bocar Sidy Sall. Maiga visitó a los pacientes y agradeció el "profesionalismo" de las Fuerzas Armadas, que según él neutralizaron a "cientos de terroristas".
La junta militar, liderada por Assimi Goïta, no emitió pronunciamiento inmediato; se rumorea que el propio Goïta fue evacuado a una zona segura fuera de Bamako. La respuesta militar evitó que los insurgentes consolidaran el control de otras localidades, pero la amenaza persiste.
Ministro de Defensa de Mali asesinado en Kati: ataque atribuido a Al‑Qaida Sahel ofrece más detalles sobre la muerte de Camara.
Implicaciones geopolíticas y posibles escenarios (SEO)
El intento de golpe complica la ya frágil transición que busca devolver la autoridad civil al país. La junta, que desde 2021 ha estrechado lazos con Rusia y se ha distanciado de Francia, podría usar la crisis para reforzar la presencia de contratistas rusos y justificar una mayor militarización.
Una mayor inestabilidad abriría paso a que grupos como JNIM amplíen su zona de influencia, especialmente en el norte, donde el Frente de Liberación del Azawad ha recuperado territorios como Kidal. Kidal bajo control del Frente de Liberación del Azawad muestra la vulnerabilidad de la región.
Los analistas advierten que, de no contener la ola de violencia, Malí podría convertirse en un foco de desestabilización para el Sahel, obligando a la comunidad internacional a reconsiderar sus estrategias de apoyo y seguridad.
Qué sigue: el gobierno anunciará medidas correctivas para evitar nuevos intentos y reforzará la cooperación con aliados internacionales. La comunidad internacional observará de cerca la evolución, pues cualquier retroceso en la transición podría retrasar los esfuerzos de paz y desarrollo en la zona.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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