Aumento del brillo nocturno global
La NASA, a través del proyecto Black Marble, ha medido que la luz artificial que ilumina la Tierra creció un 16 % entre 2014 y 2022. Este incremento se registra a nivel global, sin excepción de continentes.
Cómo se detectó el cambio y qué lo impulsa
El estudio analizó 1,16 millones de imágenes diarias capturadas por los radiómetros VIIRS. Un algoritmo especializado detectó variaciones tan pequeñas como una caseta de peaje en una carretera oscura. El balance muestra un 34 % de nuevas fuentes de luz frente a un 18 % de atenuaciones.
El crecimiento neto se desglosa en un 34 % de fuentes nuevas, mayormente en áreas urbanas en rápido desarrollo, y en un 18 % de reducciones, fruto de la sustitución de lámparas incandescentes por LED de bajo consumo y de programas de apagado en parques nacionales.
El análisis diario reveló fluctuaciones bruscas vinculadas a eventos extremos. Por ejemplo, el apagón de Puerto Rico tras el huracán María provocó una caída temporal del brillo, mientras que los cortes de energía en Ucrania durante la guerra generaron descensos localizados. La pandemia de COVID‑19 produjo un oscurecimiento puntual en muchas ciudades al reducir la actividad nocturna.
En Asia, China aportó el 45 % del aumento total, mientras que India representó el 30 % restante. En América del Norte, el incremento se concentró en la costa oeste, especialmente en la zona de Los Ángeles y Seattle. África subsahariana registra un crecimiento notable al iluminar zonas antes sin electricidad.
Posibles consecuencias y próximos pasos
Un cielo más brillante dificulta la observación de objetos celestes desde telescopios terrestres y espaciales. Además, la luz artificial altera los ciclos de vida de numerosas especies, afectando la biodiversidad nocturna.
Los estudios indican que la luz artificial interfiere con la migración de aves nocturnas, desorientándolas y aumentando la mortalidad. En humanos, la exposición prolongada a la luz azul durante la noche se asocia a trastornos del sueño y alteraciones hormonales.
Los autores del informe recomiendan reforzar las políticas de iluminación responsable, como el uso de luminarias con filtros y horarios de apagado. Sugieren crear corredores oscuros, zonas donde la iluminación se limite al mínimo indispensable, y adoptar normas internacionales de eficiencia lumínica.
Asimismo, proponen mantener el monitoreo diario con los sensores VIIRS para evaluar la efectividad de futuras medidas. El proyecto Black Marble planea integrar datos de sensores de próxima generación, como el futuro VIIRS‑2, que ofrecerá una resolución espacial de 250 m, mejorando la detección de fuentes menores.
Cierre
Si no se controla el crecimiento lumínico, la calidad del cielo nocturno seguirá deteriorándose, limitando la investigación astronómica y la experiencia de la noche para la población. La continuidad del proyecto Black Marble será clave para vigilar el progreso y orientar decisiones de política pública.
En la próxima cumbre de la ONU sobre cambio climático, se prevé que el brillo nocturno sea incluido como indicador ambiental, lo que podría impulsar legislación más estricta.
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Redactor científico
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