La Selva Madrid

Carmelo Gutiérrez Laína lleva casi 40 años dirigiendo La Selva, la taberna que se asienta en la Plaza de los Mostenses, a orillas de la Gran Vía. El local se identifica con el eslogan «Comidas y copas» y con su menú de vino y cerveza Casera, una oferta que hoy resulta casi única en la capital. El bar abre a las 10:30 y sirve platos típicos como papada, fingers y setas, que siguen atrayendo a habituales y a turistas que cruzan la zona.

resistencia al cambio

A pesar del encarecimiento de los menús tras el Covid y la guerra en Ucrania, La Selva no ha alterado su fórmula. Los precios han subido, pero el propietario ha ampliado el horario, permaneciendo abierto hasta la madrugada para compensar la transformación del barrio, que ya no se siente como un auténtico barrio. «Eso fue porque los bares de Malasaña se pusieron carísimos», explica Carmelo, señalando que la estrategia busca mantener a los clientes que buscan una opción económica y familiar.

vida nocturna Madrid

La Selva encarna la desaparición de los pubs de los años 80, cuando la zona era un crisol de encuentros informales. La gentrificación de Malasaña ha elevado los precios y ha expulsado a locales tradicionales, dejando pocos refugios como este. En sus mesas se reunieron los primeros representantes de Podemos, entre ellos Ramón Espinar y Ada Colau, sin que ello implicara afinidad política, sino por la atmósfera de camaradería que ofrecía el bar. Incluso el cantante se colaba a la cocina para preparar rabo de toro, según recuerda el propietario.