Judit Benítez, madre de dos a los 25, comparte su visión de la maternidad

Judit Benítez, de 25 años, vive en Cataluña y es madre de Ailén (nacida cuando tenía 21) y Eira (nacida a los 24). "Antes de ser madre sigo siendo mujer y necesito cuidar de mí misma" declara con claridad.

Judit decidió ser madre joven, cumpliendo su objetivo a los 21 años. Tras el primer hijo dejó su empleo porque la conciliación resultó imposible, pero ahora planea reincorporarse para romper la rutina y recuperar la vida social.

Su madre, Charo Aguilera, también madre de dos, tuvo a su primer hijo a los 27 y el segundo a los 31. Charo aporta la perspectiva de una generación que, según ella, se guiaba más por el médico y menos por internet.

Ambas coinciden en que no existe una edad única para ser madre; lo esencial es el bienestar de los niños. Judit recuerda que sus amigas ya son madres, mientras Charo rememora las preguntas de su entorno sobre su tardanza, subrayando que cada etapa tiene su "edad correcta".

El primer año con Ailén fue intenso pero manejable, pese a los nervios y las noches sin sueño. Con Eira, Judit admite que la presión aumentó y la desesperación fue mayor, lo que la llevó a valorar aún más el apoyo familiar.

Charo, por su parte, vivió el primer año con más llanto, pero lo describe como una fase feliz y dedicada. Señala que hoy las madres consultan todo en internet, una práctica que ella apenas conocía.

En cuanto a la conciliación, Judit abandonó su trabajo tras el nacimiento de Ailén por la imposibilidad de compaginar horarios. Ahora busca volver para "salir de la rutina y socializar". Charo también tomó una pausa de tres años después de su segundo hijo antes de reincorporarse al mercado laboral.

Las diferencias generacionales aparecen en la crianza diaria. Judit menciona que evita poner zapatos a sus hijas antes de los dos años y sigue nuevas recomendaciones nutricionales. Charo, aunque ha adoptado algunos de esos cambios, confiesa que le cuesta adaptarse a los hábitos de sus nietas.

Los consejos de ambas madres convergen en una frase que Judit repite: "Mirar por ti y tus hijas". Charo añade: "Primero van los niños", recordando la máxima que le inculcó.

Esta conversación resalta la necesidad de políticas laborales más flexibles que permitan a madres jóvenes como Judit volver al trabajo sin sacrificar su salud mental. El debate sobre el derecho humano al cuidado sigue abierto, como se analiza en el artículo sobre Derecho humano al cuidado.

Asimismo, la reflexión sobre la edad de la maternidad se inserta en el contexto de estudios que relacionan ideología y fecundidad, como se expone en Ideología y fecundidad: la izquierda española tiene menos hijos que la derecha.

En conclusión, la experiencia de Judit y Charo muestra que la maternidad temprana no elimina la identidad femenina, y que el apoyo institucional y familiar es clave para que las madres puedan cuidarse mientras crían a sus hijos.

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Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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