Em Sherif abrió sus puertas a finales de 2023 en el número 54 de la calle Alcalá, ampliando la presencia del grupo que ya cuenta con locales en Beirut, París, Londres y Dubái. La inauguración supone la primera gran apuesta por la cocina libanesa en Madrid desde el cierre de De Funy, que marcó la primera ola en 1975.
menú libanés Em Sherif
Al frente de la cocina está Yasmina Hayek, chef libanesa formada en el *Institut Paul Bocuse. Su propuesta combina recetas centenarias como la muhammara o el riz bi halib con toques contemporáneos, entre ellos el habra nayyeh servido con caviar. Entre los platos estrella destacan la alcachofa en salsa tarator, el kebab de ternera con kétchup de cereza y el samak tajín, una lubina bañada en tahini cítrico acompañada de arroz caramelizado. Los panes artesanales, horneados al momento, completan la experiencia y recuerdan al bufé libre de De Funy.
Interior del restaurante Em Sherif, con mesas elegantes y decoración que evoca el Líbano
historia cocina libanesa Madrid
En 1975 François de Funy abrió el primer restaurante libanés de la capital, convirtiendo el local de la calle Serrano en un referente de la gastronomía del cedro. Durante tres décadas ofreció platos que entonces resultaban exóticos, como el hummus o el cuscús de cordero, y creó una comunidad de amantes del sabor oriental. El cierre, motivado por las cambiantes tendencias gastronómicas, dejó un vacío que tardó más de veinte años en llenarse.
El resurgir actual no es casual. La creciente curiosidad por la comfort food mediterránea, sumada al auge de la cocina de autor, ha hecho que los madrileños busquen experiencias auténticas y refinadas. Em Sherif, con su estética retro‑atemporal, logra conjugar distinción y accesibilidad, recordando la elegancia de los años setenta sin quedar anclado en el pasado.
Otros locales también alimentan la nueva ola. Onoé, en Hermosilla, propone tabulé y variantes de hummus con solomillo o chorizo, mientras que Bet Nun, en Malasaña, ofrece una carta corta pero contundente con baba ghanoush y halloumi a la plancha. Estas propuestas demuestran que la cocina libanesa se está adaptando a diferentes formatos, desde el lujo hasta la informalidad.
El impacto cultural va más allá del paladar. Al reintroducir sabores como la flor de azahar o la pimienta de Alepo, Em Sherif invita a los comensales a redescubrir una parte de la historia migratoria de Madrid, donde la comunidad libanesa ha contribuido siempre al tejido gastronómico de la ciudad. Como señala el propio chef, «cocinar es preservar la memoria y, al mismo tiempo, proyectarla hacia el futuro».
El futuro parece prometedor. Con la apertura de Em Sherif, los críticos anticipan una expansión de la oferta libanesa, que podría inspirar nuevas aperturas y colaboraciones. La expectativa es que, en los próximos años, la cocina del Líbano pase de ser una curiosidad exótica a un pilar permanente del panorama culinario madrileño.
Para los amantes del postre, la tendencia se refleja también en otras propuestas locales, como la tarta de almendra asturiana, que demuestra cómo la tradición regional se reinventa con ingredientes de otras culturas.
En definitiva, la apertura de Em Sherif no solo celebra la gastronomía libanesa, sino que también marca un punto de inflexión en la escena culinaria de Madrid, invitando a los comensales a redescubrir sabores que, tras décadas de silencio, vuelven a resonar con fuerza.