La Sagrada Família y Barcelona abre sus puertas en el Palau Robert
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, dio el pistoletazo de salida a la exposición el 26 de junio de 2026 en el Palau Robert, Paseo de Gràcia 107. La muestra, titulada 'La Sagrada Família y Barcelona, 144 años de camino compartido', permanecerá abierta al público hasta el 26 de julio de 2026. Se presenta como una retrospectiva integral que recorre más de un siglo y medio de historia arquitectónica, social y simbólica.
Fotografía de la exposición 'La Sagrada Família y Barcelona' en el Palau Robert, mostrando documentos y maquetas inéditas
En la sala principal se exhiben archivos nunca antes mostrados al público: planos originales, correspondencia del propio Gaudí y fotografías de obra que datan de los inicios de la construcción. Las imágenes, de una nitidez sorprendente, capturan tanto la majestuosidad de las fachadas como los momentos de crisis, como el incendio de 1936 que arrasó el taller de maquetas. "Esta exposición celebra el legado de Gaudí y la identidad de Barcelona", afirmó Illa durante la ceremonia.
Los datos de afluencia publicados por la basílica revelan que, en 2025, el 71 % de los visitantes procedían de Estados Unidos, mientras que los españoles representaron apenas 10,8 % del total y los barceloneses fueron escasos. La exposición, al poner en relieve estas cifras, invita a reflexionar sobre la percepción internacional de la Sagrada Família frente a su arraigo local. Además, se incluyen estadísticas de donaciones y campañas de recaudación que han financiado gran parte de la obra.
Entre los documentos inéditos destacan los bocetos de la fachada del Nacimiento, los diarios de los constructores de la década de 1900 y los informes de restauración posteriores a la Guerra Civil. Cada pieza está acompañada de una breve explicación que sitúa el objeto en su contexto histórico, permitiendo al visitante seguir la evolución del proyecto sin necesidad de conocimientos especializados.
Contexto histórico: 144 años de la Sagrada Família y el centenario de la muerte de Gaudí
La primera piedra simbólica se colocó en 1882, ocho años después de la idea inicial de levantar una iglesia en el solar destinado al hipódromo del Eixample. El proyecto original, obra de Francisco de Paula del Villar, fue abandonado y entregado al joven Antoni Gaudí, quien redefiniría el concepto y lo convirtió en la obra maestra del modernismo catalán.
El incendio anticlerical de 1936 destruyó gran parte del taller de maquetas, pero también obligó a los responsables a reconstruir la documentación, un proceso que quedó reflejado en la exposición. En 1930, se completaron las primeras cuatro torres de la Fachada del Nacimiento, marcando un hito que se celebra como la primera gran victoria del proyecto.
A lo largo de los años, la Sagrada Família ha sido objeto de controversias: desde las protestas de 1965 que pedían detener la obra, hasta los debates de 1990 sobre la intervención de Josep Maria Subirachs en la Fachada de la Pasión. La muestra, sin embargo, opta por omitir esas disputas, centrándose en los hechos documentados y en la continuidad del sueño gaudiniano.
Este mes de junio, Barcelona acogerá el Congreso Mundial de Arquitectos, y el comité organizador ha decidido celebrar uno de los actos solemnes dentro de la nave principal de la Sagrada Família. La decisión subraya el reconocimiento internacional de la basílica como referente de la arquitectura contemporánea y refuerza su papel como símbolo cultural de la ciudad.
La exposición no solo sirve como un recorrido visual, sino como un llamado a los barceloneses para que reconozcan la Sagrada Família como parte de su patrimonio cotidiano. Con la mirada puesta en la finalización de las torres pendientes, el proyecto sigue generando empleo, turismo y debate, asegurando que la obra continúe siendo un motor de desarrollo urbano y cultural.
En conclusión, la muestra en el Palau Robert ofrece una oportunidad única para comprender la magnitud del proyecto, sus desafíos y su impacto global. Al cerrar el ciclo de los 144 años, la exposición invita a la ciudadanía a participar activamente en el futuro de la obra, que seguirá definiendo la silueta de Barcelona durante generaciones.