Nuevos quioscos de Barcelona que venden vinilos y cheesecakes a 0,99 €

En el corazón de Barcelona, los quioscos que antes solo ofrecían prensa y papelería ahora venden vinilos, smoothies, cheesecakes y productos típicos a menos de 1 €. La iniciativa surgió en 2021, cuando varios propietarios decidieron diversificar su oferta para compensar la caída de ventas tras la pandemia.

Foto de un quiosco de Barcelona con vinilos y cheesecakes exhibidos en la fachada
Foto de un quiosco de Barcelona con vinilos y cheesecakes exhibidos en la fachada

El primer experimento se dio en la Gran Via, donde el quiosco News&Coffee instaló una pequeña barra de café y una nevera con postres. La respuesta del público fue inmediata: los transeúntes empezaron a detenerse no solo por el periódico, sino por el aroma del café y el brillo de los discos de vinilo.

Cómo y por qué los quioscos se reinventan: ejemplos y propuestas

GoodNews, otro proyecto nacido durante la cuarentena, combina revistas de culto con cheesecakes a 0,99 €. Su creador afirma: "Queremos que la cultura sea tan accesible como el café de la esquina". El modelo ha inspirado a otros locales a añadir productos gastronómicos de bajo coste.

En 2022 apareció Barukh Coffee (Gran Via de les Corts Catalanes, 464), un kiosco que ofrece café de especialidad y una selección curada de revistas de arte. Su propuesta se basa en la idea de que el lector también es un consumidor de experiencias sensoriales.

El Odd Kiosk (València, 222) se diferencia por ser el primer quiosco del mundo especializado en historias LGTBI. Además de cafés y periódicos, exhibe obras de artistas queer y revistas que narran la diversidad. Se ha convertido en un hub cultural para la comunidad y organiza charlas mensuales sobre derechos y arte.

Cuando Lost Format cerró en 2025, La Crema tomó su lugar en Sant Antoni. No solo vende vinilos; también ofrece láminas de ilustradores locales, cómics y libros de edición limitada. Los propietarios destacan que la combinación de música y arte visual genera un flujo constante de clientes.

El Kiosco Argento (Consell de Cent, 151) atiende a la diáspora argentina con alfajores, yerba mate y otros productos típicos. Desde su apertura en enero, se ha convertido en punto de encuentro para expatriados que buscan un sabor de su tierra.

Finalmente, Cake‑Me abrió su primera sede frente a la Monumental, ofreciendo cheesecakes a partir de 0,99 €. Cada porción se puede personalizar con toppings, creando una experiencia gastronómica rápida y económica.

Contexto cultural: la transformación del quiosco barcelonés

Los quioscos han sufrido un declive constante desde los años 2000, agravado por la pandemia que obligó al cierre de muchos locales. La presión de los grandes comercios y la digitalización de la prensa redujeron su relevancia tradicional.

Sin embargo, la búsqueda de nichos culturales ha permitido su resurgir. Al ofrecer productos que combinan consumo rápido con acceso a la cultura, los nuevos quioscos atraen a un público que valora la inmediatez sin renunciar al contenido artístico.

Esta metamorfosis ha generado un efecto multiplicador: los barrios que albergan estos espacios experimentan mayor afluencia peatonal, lo que beneficia a comercios vecinos y revitaliza la vida urbana. Además, la propuesta de precios bajos democratiza el acceso a la cultura, convirtiendo al quiosco en una verdadera parada obligatoria.

El futuro parece inclinarse hacia más colaboraciones entre artistas, músicos y emprendedores gastronómicos. Si la tendencia continúa, los quioscos podrían convertirse en laboratorios de experimentación cultural, donde cada esquina de Barcelona ofrezca una mini‑galería, una pista de vinilo y un pastelillo por menos de un euro.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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