Tubos Reunidos: colapso y voto para terminar la huelga
Tubos Reunidos ha sido declarado en concurso de acreedores con una deuda de 263 millones de euros. El pasado 15 de marzo la compañía cerró la fábrica de Amurrio y el 27 de abril, tras la presencia de casi 100 antidisturbios de la Ertzaintza, 234 empleados votaron en asamblea poner fin a la huelga indefinida. Un solo trabajador se abstuvo y otro mantuvo la postura a favor de la huelga, dejando la plantilla dividida entre los que vuelven al puesto y los que siguen en piquete.
Causas del conflicto y el rescate fallido de 160 millones
El plan de rescate aprobado en 2021 por la SEP aportó 160 millones de euros para intentar estabilizar la empresa. Ese apoyo no bastó: la deuda actual equivale a cinco o seis veces el valor de la compañía, según el consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi. El conflicto se originó por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que preveía la eliminación de 250 puestos. La falta de liquidez y la caída del 70 % de la valoración bursátil han dejado a la compañía sin margen de maniobra, pese a los intentos de reestructuración.
Perspectivas: riesgo de 1.300 empleos y nuevas ayudas públicas
El PNV ha pedido al Gobierno central y a Bruselas más fondos para evitar la desaparición de en Euskadi. La presión se intensifica mientras la empresa se sitúa «al borde del precipicio», según Jauregi. El partido solicita una ampliación de la ayuda pública para financiar un posible plan de continuidad, evitando la liquidación que provocaría la pérdida masiva de puestos. En este contexto, el comité de empresa ha exigido una solución justa en el concurso de acreedores, como se detalla en .




