Marta Matute

Marta Matute se llevó la Biznaga de Oro a la Mejor película en el Festival de Málaga este fin de semana con su debut *Yo no moriré de amor. La cinta, estrenada el sábado en la sala del festival, ha sido aclamada por su crudeza y su mirada íntima sobre el cuidado de una madre enferma.

El jurado destacó la fuerza emocional del relato y la capacidad de la directora para transformar una experiencia personal en una obra de arte que habla a todo el público. "Ese gesto de mi madre me sobrepasó", recuerda Matute, describiendo la caricia que inspiró el título.

Alzheimer en el cine

La película nace de la vivencia de Matute al acompañar a su madre en una residencia de Alzheimer. Un día, la anciana tomó la mano de su hija y la acarició con una fuerza que quedó grabada en la memoria de la directora. Ese momento se convirtió en el germen del guion, que pasó de ser un borrador en las Residencias de la Academia de Cine a una obra premiada.

Matute optó por un estilo austero, evitando los recursos melosos que suelen acompañar a los retratos de la enfermedad. "No podemos caer en la emoción desbordada; el cuidado es una inercia que nos obliga a seguir", afirma la directora, subrayando la necesidad de mostrar la rutina y el sacrificio sin sentimentalismos.

representación del Alzheimer

El Alzheimer ha sido tratado en el cine español de forma esporádica y a menudo con un tono sensacionalista. Obras como o tocaron el tema de forma superficial. En los últimos años, nuevos directores premiados en Málaga, como con y con *Sorda, han abierto paso a narrativas más íntimas y realistas.