El estudio de Predilect publicado esta semana muestra una clara reconfiguración del panorama electoral en Andalucía. Vox se proyecta con 13,5 % de voto, lo que se traduciría en 14 escaños, una caída respecto a los resultados de 2022.
El Partido Popular (PP), liderado por Juanma Moreno, aumenta su probabilidad de obtener una mayoría absoluta al 60 %, según el mismo modelo de simulación. La tendencia sugiere que el PP podría gobernar sin necesidad de pactos.
El PSOE mantiene una posición estable alrededor del 24 % del electorado, lo que equivale a 28 escaños en la Asamblea. No se prevé un cambio significativo en su apoyo base.
Otros grupos menores también aparecen en la encuesta. Adelante Andalucía sube al 5,7 % con tres escaños, mientras que Por Andalucía desciende al 8,5 %, quedando en dos escaños.
En conjunto, la distribución proyectada suma 109 escaños, el total de la cámara autonómica, con el PP como principal beneficiario y Vox como el único bloque ultraderechista con presencia reducida.
Estos números marcan el inicio de la campaña electoral, donde los partidos ajustarán sus estrategias para captar los votantes indecisos que ahora oscilan entre el centro y la derecha.
Factores que explican el descenso de Vox y el auge del PP
El descenso de Vox se explica, en primer lugar, por una pérdida de impulso en su territorio natal. La intención de voto ha retrocedido del 15,6 % al 14,9 % en las últimas dos semanas, rompiendo la racha de crecimiento que el partido disfrutaba en campañas anteriores.
Este retroceso se acompaña de una caída en la percepción de la necesidad de su apoyo. Los escenarios de coalición PP‑Vox han bajado del 22 % al 11 %, indicando que los votantes ven menos probable una alianza entre ambos.
El PP, por su parte, ha reforzado su imagen de gestión competente, alejándose de los temas que tradicionalmente favorecen a la ultraderecha. "El PP ha demostrado que la gestión supera la retórica ultraderechista", comenta un analista interno del partido.
Esta estrategia contrasta con la de otras comunidades, donde el PP ha adoptado un discurso más cercano al de Vox para captar su electorado. En Andalucía, la moderación del PP ha atraído a votantes que priorizan la gestión pública sobre la agenda cultural de la ultraderecha.
La debilidad del PSOE también contribuye al escenario. La candidatura socialista carece de un perfil competitivo y está anclada a la actuación del gobierno central, lo que limita su capacidad de movilizar a su electorado tradicional.
En conjunto, la combinación de una derecha clásica fortalecida y una ultraderecha en retroceso define el nuevo equilibrio político en la región.
Implicaciones para la formación del Gobierno andaluz
Una probabilidad del 60 % de mayoría absoluta para el PP implica que, de confirmarse la tendencia, Juanma Moreno podría repetir su mandato sin depender de pactos con Vox ni con otros partidos menores.
El bajo 11 % de posibilidades de una coalición PP‑Vox reduce la probabilidad de que el ultraderechista tenga influencia directa en la agenda gubernamental, limitando su capacidad de negociar puestos o políticas.
En caso de que el PP no alcance la mayoría absoluta, la escasa viabilidad de una alianza con Vox obligará al presidente a buscar acuerdos con partidos de centro‑izquierda o con formaciones regionales, aunque la diferencia de programa hace improbable una coalición estable.
Una administración en solitario del PP permitiría continuar con la política de gestión que ha caracterizado su mandato actual, centrada en la sanidad, la educación y la inversión en infraestructuras, sin la presión de la agenda ultraderechista.
El PSOE, con 24 % y 28 escaños, seguirá siendo la principal fuerza de oposición, pero su capacidad de bloquear iniciativas dependerá de la magnitud de la mayoría del PP.
De cara a los próximos meses, los partidos ajustarán sus mensajes para consolidar o recuperar apoyos, mientras los votantes indecisos seguirán observando cómo se perfilan las alianzas y la capacidad de gobierno del PP en Andalucía.