Joaquín Verdú celebra 50 años de carrera y afirma que el hombre puede divertirse con la moda
Joaquín Verdú celebra este 2026 su 50.º aniversario de trayectoria en la moda. El anuncio se hizo en su estudio de Logroño, donde también imparte clases de técnicas textiles. Con la misma ocasión, el diseñador proclamó que "el hombre puede divertirse con la moda igual que la mujer".
Su declaración llega acompañada de la exposición de varias piezas en el Museo Reina Sofía, una muestra que reafirma su posición como referente de culto. Entre sus clientes destacan Helena Rakosnik, esposa de Artur Mas, y actrices como Maribel Verdú, Aitana Sánchez Gijón, Carmen Maura y Silvia Marsó. La noticia resuena en un sector que rara vez celebra a sus artesanos.
Proceso artesanal y visión transgresora del punto
Verdú trabaja con un método lento y artesanal que rechaza la producción masiva. Cada prenda nace de un dibujo meticuloso, luego se teje a mano o en máquinas tradicionales, lo que le permite controlar cada tensión y curva del punto. Este dominio del trazo convierte al tejido en una extensión del cuerpo.
El diseñador sostiene que el punto permite crear volúmenes y texturas imposibles con otros tejidos. "El punto no corta, construye cada línea y cada curva, abriendo un campo creativo enorme", asegura. Así, ha logrado prendas provocadoras con escotes infinitos y siluetas que rompen la idea de la "rebequita" tradicional.
Una anécdota ilustra su compromiso: cuando Marta Ferrusola exigió un vestido en cuestión de horas, Verdú activó su taller durante toda la noche para cumplir la petición, pese a la presión de la Pasarela Gaudí. La historia muestra la combinación de artesanía y exigencia que caracteriza su obra.
Contexto: la singularidad del punto en la moda española
En España, el punto sigue siendo un territorio poco explorado; pocos diseñadores lo adoptan como eje principal de su propuesta. Verdú es el único que trabaja de forma global con este género, convirtiéndose en un pionero y en un referente de culto para la nueva generación.
Su enfoque también se alinea con la sostenibilidad, pues el punto permite reducir el desperdicio y trabajar con fibras naturales. Verdú insiste en que la tecnología nunca sustituirá la sensibilidad del artesano, una postura que refuerza la autenticidad de sus creaciones.
Desde Logroño, el diseñador comparte su saber con jóvenes estudiantes, impulsando la continuidad del oficio. "Dar clases a gente joven es lo que más me encanta" confiesa, mientras la ciudad se beneficia de su presencia. En este contexto, la moda española gana visibilidad, como se refleja en la reciente cobertura de la Couture de Alice Winocour y en la apuesta de otras marcas por la innovación.
El futuro de Verdú apunta a nuevas colecciones que seguirán explorando el punto como forma de expresión cultural y estética. Su legado, ahora con medio siglo de historia, invita a repensar la moda masculina y a valorar el trabajo artesanal como motor de creatividad.
Próximos pasos
Con la exposición en el Museo Reina Sofía y la próxima presentación de su colección otoño‑invierno, Verdú se prepara para consolidar su visión transgresora. La comunidad de Logroño y el público nacional observarán cómo su propuesta sigue desafiando los límites del vestuario, reafirmando que la moda puede ser, al mismo tiempo, arte, oficio y diversión para todos.
Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





