Inseguridad alimentaria en Líbano: cifras clave de la crisis
Cerca de 1,24 millones de personas, casi una cuarta parte de la población libanesa, se encuentran en alta inseguridad alimentaria, según el último informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Al mismo tiempo, más de 120 000 personas están alojadas en 626 refugios públicos y dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.
Los alimentos siguen estando disponibles a nivel nacional, pero los precios han subido tanto que la mayoría de los hogares vulnerables ya no pueden comprarlos. La combinación de precios elevados y la caída de los ingresos ha convertido la disponibilidad en una ilusión para gran parte de la ciudadanía.
Causas y dinámica de la escasez de alimentos
El aumento de los costes de transporte, provocado por la destrucción de carreteras y la interrupción de rutas logísticas en el sur, encarece los productos básicos. Además, la inflación galopante ha erosionado el poder adquisitivo de los salarios, que se han desplomado desde la crisis económica de 2019.
En las zonas más afectadas, como Bint Jbeil, Marjayun, Nabatiye y Tiro, entre el 55 % y el 65 % de la población sufre inseguridad alimentaria, y un 10 % se encuentra en la fase de emergencia (Fase 4 del CIF). La pérdida de tierras agrícolas —más de 56 000 hectáreas destruidas— impide que los agricultores locales produzcan alimentos, obligando a la población a depender de importaciones cada vez más caras.
Contexto geopolítico del sur del Líbano
El sur del país está bajo bombardeos continuos de Israel, que ha destruido infraestructuras críticas como puentes, carreteras y redes eléctricas. Estas acciones bloquean los convoyes humanitarios y dificultan el acceso de los equipos de ayuda a las comunidades más necesitadas.
La ocupación del 5 % del territorio fronterizo por fuerzas israelíes impide que los agricultores libaneses y sirios accedan a sus campos durante la temporada de siembra y cosecha. La FAO advierte que el 78 % de los agricultores de la zona no pueden trabajar de forma segura, lo que agrava la escasez de alimentos y alimenta la tensión entre las comunidades locales y los grupos armados que operan en la frontera.
Posibles escenarios y repercusiones internacionales
Si la ayuda del PMA no se incrementa, el número de personas en situación de emergencia podría superar el 10 % de la población total, lo que obligaría a la comunidad internacional a redoblar los esfuerzos de financiación. Los donantes ya enfrentan presión para destinar recursos a un Líbano que se debate entre la crisis económica y el conflicto armado.
Un deterioro prolongado de la seguridad alimentaria podría desencadenar protestas masivas y aumentar la migración hacia Europa, generando nuevas tensiones en la región. Además, la dependencia creciente de la ayuda humanitaria abre la puerta a que actores externos intenten influir en la política libanesa, lo que podría complicar los intentos de mediación entre Israel y los grupos del sur.
En este escenario, la estabilidad del Líbano pasa por una combinación de cese de hostilidades, restauración de infraestructuras y un flujo sostenido de asistencia alimentaria. Sin estos elementos, la crisis alimentaria podría convertirse en el detonante de una inestabilidad más amplia que trascienda las fronteras libanesas.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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