Oxford Street se inspira en La Rambla

Londres anunció hoy que estudiará la transformación de Oxford Street siguiendo el modelo de La Rambla de Barcelona. La iniciativa busca revertir el deterioro que ha sufrido la avenida en los últimos años y devolverle su condición de punto de encuentro urbano. La calle, que alberga marcas emblemáticas como Selfridges, ha visto crecer la presencia de tiendas de souvenirs, locales de vapeo y casas de cambio, lo que ha alejado a residentes y visitantes. Las autoridades británicas consideran que la experiencia barcelonesa, que combina peatonalización y actividades culturales, ofrece una hoja de ruta viable. "Queremos que Oxford Street recupere su atractivo como espacio de paseo, no solo como vía de consumo rápido", afirmó el portavoz del Ayuntamiento de Londres.

Detalles de la iniciativa

El Ayuntamiento de Londres ha mantenido una serie de reuniones bilaterales con el Ayuntamiento de Barcelona para analizar los aspectos técnicos de la peatonalización. Los encuentros, iniciados en enero, han permitido intercambiar datos sobre flujos peatonales, gestión de residuos y normativa de terrazas. El proyecto contempla la eliminación gradual del tráfico motorizado entre Oxford Circus y Marble Arch, sustituyéndolo por carriles bici y zonas verdes. Se prevé la instalación de mobiliario urbano modular y la ampliación de áreas para eventos culturales, siguiendo el esquema adoptado en La Rambla. Las obras están programadas para iniciarse en el segundo trimestre de 2025 y prolongarse hasta 2027, con fases de cierre parcial para minimizar el impacto en el comercio. Se instalarán vallas temporales y se garantizará el acceso a los locales mediante rutas de servicio. En el diseño se incluirá una red de sensores para medir la calidad del aire y el nivel de ruido, con el objetivo de crear un entorno más saludable. Asimismo, se prevé la creación de una plataforma digital que permita a los comerciantes y residentes seguir el progreso de la obra.

Implicaciones y próximos pasos

Los analistas anticipan que la peatonalización podría aumentar el flujo de visitantes en un 15 % durante los primeros dos años, impulsando la facturación de los comercios locales. Sin embargo, los propietarios de negocios que dependen del tráfico vehicular expresan preocupación por la posible caída de ventas durante la fase de obras. Desde el punto de vista turístico, la transformación posicionaría a Londres como una capital que apuesta por la sostenibilidad urbana, reforzando su imagen frente a otras metrópolis europeas. La comparación con Barcelona, que ha visto crecer su número de visitantes tras la remodelación de La Rambla, será un referente clave. Los retos logísticos incluyen la gestión del ruido y la contaminación generados por la maquinaria, así como la coordinación con los servicios de transporte público. Las autoridades han prometido planes de mitigación, como horarios restringidos para la obra nocturna y rutas alternativas para autobuses. En el plano geopolítico, la colaboración entre Londres y Barcelona simboliza una estrecha cooperación entre dos ciudades líderes en innovación urbana dentro de la Unión Europea y el Reino Unido post‑Brexit. El intercambio de buenas prácticas refuerza los lazos culturales y económicos entre ambas capitales. El próximo paso será la publicación del plan definitivo en el portal oficial del Ayuntamiento de Londres, donde se detallarán los presupuestos y los mecanismos de financiación. Se espera que la fase de licitación de contratistas comience a finales de 2024. En conclusión, la transformación de Oxford Street podría marcar un antes y un después en la planificación urbana británica, ofreciendo un modelo replicable en otras arterias comerciales del país.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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