Plan de adaptación climática para escuelas públicas catalanas
Equitat.org ha anunciado una inversión de 130 millones de euros al año para adaptar todas las escuelas y institutos públicos de Cataluña. El programa, que se ejecutará en un plazo de 5‑10 años, pretende dotar a los 2 500 centros educativos de infraestructuras capaces de afrontar temperaturas extremas. La iniciativa se lanzó este lunes y ya cuenta con el respaldo de autoridades educativas de la comunidad.
Detalles del plan y razones de la urgencia
El plan se articula en cuatro líneas de actuación. Primero, un plan de choque que instalará ventiladores, mejorará la ventilación natural y acondicionará patios y espacios estratégicos para los episodios de calor extremo. Segundo, una adaptación climática a medio plazo que renovará aislamientos, techos y sistemas de refrigeración en los edificios construidos antes de 2000, que representan 1 220 de 2 500 centros. Tercero, un programa de educación climática dirigido a alumnos, docentes y familias, para fomentar hábitos de ahorro energético y gestión del calor. Cuarto, la creación de una normativa de confort térmico que establezca un índice máximo de 27 °C en los entornos escolares.
El informe de Equitat.org advierte que la exposición prolongada al calor deteriora la concentración, la memoria y la capacidad de resolver problemas, reduciendo el rendimiento académico tanto de estudiantes como de profesores. "Las escuelas del país se diseñaron para un clima que ya no existe", afirma Ismael Palacín, director de la fundación, señalando que la salud y el bienestar de la comunidad educativa están en riesgo.
Próximos pasos y previsiones climáticas
A partir de 2030 se prevé que entre 22 y 65 días al año superen los 27 °C, según la zona, el edificio y el entorno natural de cada escuela. Ese rango implica que hasta el 26 % del curso escolar podría transcurrir bajo condiciones de calor extremo. El plan contempla la puesta en marcha de los equipos de choque en los centros más vulnerables durante el próximo verano y la elaboración de un marco legal que obligue a cumplir los umbrales de confort térmico.
Las autoridades educativas revisarán anualmente los indicadores de calor y ajustarán el presupuesto para garantizar la ejecución completa del programa. Si se cumplen los plazos, Cataluña contará con una red escolar preparada para proteger a niños, jóvenes y docentes frente a las crecientes olas de calor, reduciendo la brecha educativa provocada por la falta de condiciones climáticas adecuadas.
Redactor científico
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