Crisis de la vivienda en Mallorca: jóvenes denuncian alquileres abusivos
Tres jóvenes residentes en Palma han puesto en relieve una situación que se está repitiendo en la capital balear: viven en pisos compartidos sin contrato escrito, bajo normas restrictivas impuestas por los propietarios y con cargos adicionales por cualquier visita. La denuncia se produce en medio de una creciente presión sobre el mercado de alquiler, que ha llevado a que muchos arrendatarios acepten condiciones que antes se consideraban intolerables.
Condiciones de los pisos compartidos: visitas prohibidas, falta de contrato y cargos extra
Noemi, de veintisiete años, consiguió una habitación anunciada por 400 €. El anuncio mostraba un piso ordenado, pero la convivencia se volvió complicada cuando los propietarios comenzaron a aparecer cada semana sin previo aviso, ocupando habitaciones y dejando a sus hijos y parejas en la vivienda. Las inquilinas deben avisar por WhatsApp si alguien entra, incluso para usar el baño, y las visitas masculinas están terminantemente prohibidas. Cuando la propietaria aceptó la visita del hermano de Noemi, impuso un cobro de 10 € por día de estancia.
María, otra de las inquilinas, describe una vivienda donde la casera almacena cajas, ropa y una máquina elíptica en el salón, reduciendo el espacio habitable. Una fuga de agua provocó la pérdida de luz en el baño durante cuatro meses, y la mitad de las persianas del salón no funciona. Los enchufes y lámparas presentan averías frecuentes, y la instalación eléctrica es un desastre, aunque la propietaria niega responsabilidad.





