Descubrimiento de metalurgia avanzada en el sur peninsular hace 5.000 años
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Huelva ha demostrado que sociedades del sur ibérico poseían sistemas metalúrgicos complejos en el III milenio a.C.. El trabajo, publicado en *Journal of Archaeological Science, está firmado por el profesor Moisés Rodríguez Bayona y el fallecido catedrático Francisco Nocete.
Los autores identificaron hornos, crisoles y toberas diseñados para fundir y trabajar cobre, evidenciando una clara organización del espacio productivo y una especialización que supera lo que se conocía hasta ahora.
Cómo se fabricaban herramientas metálicas en el III milenio a.C.
La cadena productiva empezaba con la extracción de mineral y su trituración en morteros rudimentarios. Posteriormente, el cobre se fundía en hornos de barro a temperaturas superiores a 1 200 °C, usando soplos de aire para alcanzar la fluidez necesaria.
Una vez fundido, el metal se vertía en moldes de piedra o arcilla para crear lingotes y piezas preliminares. Los artesanos forjaban cuchillos, hachas y punzones mediante martillado y plegado, aplicando tratamientos térmicos de recocido que aliviaban tensiones y mejoraban la dureza.
El proceso incluía ciclos repetidos de calentamiento y enfriamiento, lo que permitía una estandarización de dimensiones y un control técnico notable para la época.
Contexto arqueológico: la metalurgia antes de los fenicios
Durante décadas se sostuvo que la península dependía de conocimientos importados del Mediterráneo oriental y que su metalurgia era rudimentaria. El nuevo estudio desmonta esa hipótesis, mostrando que la producción era local y sofisticada.
Las evidencias provienen de yacimientos de Huelva, Sevilla, el sur de Portugal y el Alto Guadalquivir. Entre ellos, el enclave de Cabezo Juré destaca por datar alrededor del 3100 a.C., ofreciendo las pruebas más antiguas de producción metalúrgica intensiva.
Como muestra el reciente hallazgo del barco medieval Lootsi 8, la región sigue revelando sorpresas arqueológicas Descubren el barco medieval Lootsi 8 bajo una calle de Tallin: el mejor conservado de Europa. Este contexto refuerza la idea de que el sur peninsular fue un núcleo de innovación mucho antes de la llegada fenicia.
Implicaciones y próximos pasos de la investigación
Los autores sostienen que coexistían sistemas domésticos de pequeña escala y unidades de producción intensiva, lo que indica una organización social más compleja de lo que se pensaba. "La complejidad de los procesos indica una organización social más sofisticada de lo que se creía".
Se planifican análisis de isótopos para rastrear el origen del mineral y estudios comparativos con otras regiones del Mediterráneo occidental. Estos trabajos podrían redefinir las rutas de intercambio y la evolución tecnológica en la prehistoria europea.
En última instancia, el hallazgo obliga a replantear la cronología de la metalurgia ibérica y a reconocer a estas comunidades como pioneras en la manipulación del metal, no como simples receptores de influencias externas.
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Redactor científico
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