Descubrimiento del transporte de perros en la civilización maya
Investigadores de la Universidad Nacional de Chiapas y el Instituto de Antropología han demostrado que los mayas trasladaban perros vivos a largas distancias hace más de 1.500 años. Los restos provienen de los yacimientos de Moxviquil y Tenam Puente, ocupados entre los siglos V y XI d.C.. Los análisis indican que varios ejemplares no eran locales, sino que llegaron desde regiones a más de 500 km de distancia.
Este hallazgo cambia la visión tradicional del comercio maya, que se centraba en jade, obsidiana y conchas. Ahora se suma la circulación de seres vivos, lo que sugiere una logística y un valor simbólico que antes se desconocían.
Métodos y hallazgos: isotopía y dieta especializada
El equipo aplicó análisis isotópicos de estroncio, carbono y nitrógeno a los huesos caninos. Los valores de estroncio revelaron firmas químicas compatibles con suelos del norte de la península de Yucatán, cerca de Calakmul y Cobá. En Tenam Puente, cuatro perros presentaron patrones isotópicos idénticos, lo que apunta a un origen común y a un posible centro de cría y distribución.
Los resultados de carbono y nitrógeno mostraron una dieta excepcionalmente alta en maíz y proteínas animales, muy superior a la de perros locales. Los autores interpretan que estos animales recibían una alimentación deliberada, probablemente vinculada a funciones rituales o de prestigio.
Esta técnica isotópica ya se había usado en otros sitios, como en Segóbriga, el enclave romano mejor conservado de Cuenca, para rastrear movimientos de mercancías y personas.
El papel simbólico de los perros en Mesoamérica
En la tradición maya, los perros eran más que simples compañeros de caza. Se les atribuía un papel en ceremonias, ofrendas y como símbolos de estatus. La alimentación especializada y el transporte a larga distancia confirman su valor dentro de la élite.
Fuentes históricas y hallazgos previos ya señalaban la presencia de perros en enterramientos y en representaciones artísticas. Su vínculo con el inframundo y la transición de los muertos hacía que su cuidado fuera una cuestión de prestigio, como se discute en artículos sobre objetos de lujo, por ejemplo en Madame X: el escándalo del tirante que sacudió la Belle Époque.
Implicaciones y próximos pasos
El estudio abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la movilidad de animales en las redes mayas. Si los perros podían viajar cientos de kilómetros, es probable que otras especies también lo hicieran, ampliando la comprensión de la complejidad económica y ritual de la civilización.
Los investigadores planean ampliar la muestra a otros sitios clásicos para confirmar si la práctica era generalizada o limitada a ciertos centros de poder. Mientras tanto, el hallazgo refuerza la idea de que el intercambio maya incluía seres vivos, no solo objetos inanimados, y que la élite maya invertía recursos considerables en mantener a estos animales como símbolos de autoridad.
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Redactor científico
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