Incautación del toro Rayo y multa al propietario

El Principado de Asturias ha decretado la incautación del toro bravo Rayo y ha impuesto una multa de 2.000 € a su propietario, David Arroyo, por una supuesta infracción grave de la Ley de Tenencia, Protección y Derechos de los Animales. La resolución, notificada el 13 de abril, cierra la vía administrativa, aunque el propietario dispone de dos meses para interponer recurso ante el Juzgado de lo Contencioso‑administrativo.

Esta medida se produce en medio de una creciente presión vecinal y de un informe policial que acusa al animal de deambular sin control y de haber causado daños a un vehículo en 2023. La decisión no solo afecta a Arroyo y a su pareja, Edgar Soriano, sino que ha encendido un debate cultural sobre la presencia de toros de lidia fuera del ruedo.

Detalles del conflicto: vínculo afectivo y denuncias vecinales

David Arroyo crió a Rayo a biberón tras la muerte de su madre durante el parto, forjando un vínculo que él describe como familiar. «Rayo es mi familia, lo he criado durante nueve años y lo considero un ser noble y tranquilo», afirma el joven madrileño de 35 años. Para mejorar su bienestar, trasladó al animal a los prados de una aldea de Villaviciosa, en Asturias, donde vivía en una finca de la parroquia de Oles.