Crecimiento de la diversidad demográfica

En 1978 menos del 1 % de los niños nacidos tenían madre extranjera. En 2023 esa cifra se sitúa en 31 %, según el INE. Un estudio de la Fundación Funcas revela que casi 4 de cada 10 menores de cinco años cuentan con al menos un progenitor extranjero. Estos datos confirman que la diversidad familiar es ya una norma en la España contemporánea.

El aumento se refleja también en el número de residentes extranjeros: de 242 000 en 1985 la población inmigrante llegó a 5 millones en 2008, representando el 11 % del total. La presencia de familias mixtas se extiende a todas las comunidades autónomas, con mayor concentración en áreas costeras y grandes ciudades.

Factores que impulsaron la inmigración desde la transición democrática

La entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986 abrió fronteras laborales y facilitó la movilidad de ciudadanos de otros países. El crecimiento económico de los años noventa, reforzado por la adopción del euro, creó una demanda de mano de obra que el mercado interno no podía cubrir. La burbuja inmobiliaria, que alcanzó su punto álgido entre 2000 y 2008, atrajo a miles de trabajadores de sectores como la construcción y los servicios.

Estos motores impulsaron el salto del de población inmigrante en 2000 al en 2008. La combinación de salarios competitivos, una moneda fuerte y la necesidad de mano de obra cualificada o no cualificada convirtió a España en un destino preferente para migrantes de Marruecos, Rumanía, Ecuador y otros países.