Legado y pérdida de su fundadora
El 2023 marcó el cierre de una era en la escena gastronómica barcelonesa con el fallecimiento de Mercè Navarro, la visionaria que fundó Roig Robí en 1982.

Navarro, oriunda de Olesa de Montserrat, abrió el local como una pequeña taberna que, con el paso de los años, se convirtió en refugio de la élite cultural de la ciudad. Su muerte dejó un vacío, pero el negocio quedó en manos de su hijo Joan Crosas Navarro, quien ya dirigía la cocina desde hacía décadas.
Oferta gastronómica y ambiente íntimo
El restaurante mantiene dos menús degustación, de 56 € y 74 €, con un precio medio de 65 € sin incluir el vino. Estas tarifas sitúan al local en la gama alta, pero sin pretensiones ostentosas.

Entre los platos estrella destacan la sepia con patatas y guisantes, las colmenillas a la crema y la singular tarta Massini, un bizcocho de nata, trufa y crema quemada que solo Roig Robí sirve en Barcelona. Cada plato se elabora al momento, con pocos ingredientes que resaltan la calidad del producto.
El espacio cuenta con una terraza‑jardín interior que ofrece discreción y un ambiente íntimo, ideal para conversaciones confidenciales. La decoración es sobria, con mesas bien planchadas y una luz tenue que refuerza la sensación de refugio.
Arte y clientela
En las paredes se exhiben siete obras gráficas de Antoni Tàpies, regalo del propio artista en 1992 que convierte al comedor en una pequeña galería. La clientela, compuesta por escritores, músicos y galeristas, valora esa combinación de arte y cocina como un acto de permanencia.
Joan Crosas defiende una filosofía de constancia: la moda es efímera, pero la confianza y la discreción deben perdurar. Su presencia tanto en la cocina como en la sala garantiza que los habituales sean saludados y atendidos personalmente.
Mirada al futuro
El próximo 2027 marcará el 45.º aniversario del restaurante. Joan ha anunciado que celebrará la fecha sin alterar la esencia del local, manteniendo la calidad y la confianza como pilares fundamentales.
El legado de Mercè Navarro sigue vivo en cada plato y en cada obra colgada, recordando a los barceloneses que la verdadera excelencia no necesita luces brillantes, sino una constancia que trasciende el tiempo.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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