Estimular el nervio vago para reducir el estrés: la guía del fisioterapeuta *Andrés Sánchez Dávila
El grupo de especialistas de Fisioterapia Goya ha presentado una declaración concreta sobre los hábitos que potencian el nervio vago y favorecen el paso del estado de alerta al de serenidad. Según el propio director del equipo, la práctica regular de estos ejercicios permite que el sistema nervioso autónomo recupere su equilibrio, reduciendo la frecuencia cardíaca y mejorando la calidad del sueño. "El nervio vago es la vía principal para comunicar al cuerpo que es momento de relajarse", afirma Sánchez Dávila.
Entre los hábitos recomendados destacan la respiración diafragmática profunda, la exposición breve al frío (duchas frías o inmersión de manos) y el canto o tarareo sostenido. Cada práctica actúa sobre terminaciones nerviosas situadas en la garganta y el pecho, enviando señales de calma al cerebro. El fisioterapeuta aconseja dedicar al menos cinco minutos al día a la respiración lenta, iniciar la exposición al frío con agua tibia y bajar gradualmente la temperatura, y cantar una canción conocida mientras se exhala lentamente.
Cómo funciona el nervio vago y qué hábitos recomiendan los especialistas
El nervio vago es la principal vía de comunicación bidireccional entre el cerebro y órganos como corazón, pulmones, hígado, intestinos y bazo. Regula funciones automáticas: ritmo cardíaco, presión arterial, respiración, digestión, sueño y la respuesta al estrés. Cuando el nervio funciona adecuadamente, el cuerpo puede pasar rápidamente de un estado de alerta a uno de recuperación, evitando la sobrecarga de cortisol y la fatiga crónica.
Los especialistas explican que la respiración diafragmática aumenta la variabilidad de la frecuencia cardíaca, señal de un vagal tone saludable. La exposición al frío activa receptores en la piel que disparan una respuesta parasimpática, reduciendo la frecuencia cardíaca y la presión arterial. El canto, al vibrar las cuerdas vocales, estimula el nervio vago a través del nervio laríngeo, favoreciendo la liberación de acetilcolina, neurotransmisor asociado a la relajación. Se recomienda combinar los tres hábitos, empezando con respiración, seguida de una ducha fría de 30 segundos y terminando con unos minutos de canto o tarareo.
En conclusión, incorporar estas rutinas simples en la vida diaria permite que el nervio vago recupere su capacidad reguladora, disminuyendo síntomas como insomnio, palpitaciones y fatiga persistente. Los fisioterapeutas de Fisioterapia Goya advierten que la constancia es clave: los efectos se consolidan tras varias semanas de práctica regular, ofreciendo una herramienta accesible para combatir el estrés crónico y mejorar la salud integral.
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