Trump aterriza en Beijing: visita oficial y agenda
Donald Trump llegó a Beijing el miércoles 12 de mayo de 2024 a bordo de un jet privado, acompañado por un equipo de asesores y representantes empresariales. Su llegada se realizó en el Aeropuerto Internacional de Capital, donde fue recibido por funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y por la delegación de la Cámara de Comercio de China.

Durante su estancia de tres días, el expresidente tiene previsto reunirse con el presidente Xi Jinping, asistir a una cumbre empresarial en la zona de la antigua concesión estadounidense de Shanghai y participar en una mesa redonda sobre energía y tecnología en el Centro de Cooperación Internacional de Pekín. Los objetivos declarados son impulsar acuerdos comerciales, facilitar inversiones estadounidenses en sectores de energía limpia y abrir canales de diálogo sobre la normativa tecnológica.
Cambio de percepción en China: ciudadanos critican al EE. UU.
En la zona de Hongkou, Shanghai, jóvenes y profesionales describen a EE. UU. como una potencia en decadencia. "Cuando era adolescente pensaba que EE. UU. era el futuro; ahora lo vemos como un país antipático y abusón", comenta Zhang Wei, diseñador gráfico de 28 años. La empresaria Lin Xiao, de 32 años, añade que aunque siguen usando marcas americanas, "ya no creemos en el relato de que EE. UU. representa automáticamente algo mejor".
Mia Yan, ejecutiva de 40 años que estudió en Chicago, señala que la generación de sus padres aún admira el sueño americano, pero que la polarización y los conflictos internacionales han erosionado esa imagen. "Ahora, tanto para vivir como para trabajar, hay mayor atracción por los países europeos", afirma. Estas voces reflejan una creciente confianza nacional impulsada por el rápido desarrollo tecnológico y la expansión de la infraestructura china.
Implicaciones geopolíticas y posibles escenarios
Analistas advierten que la percepción negativa de EE. UU. entre la población china podría limitar futuras negociaciones bilaterales, especialmente en áreas sensibles como la tecnología 5G y las cadenas de suministro de semiconductores. La visita de Trump, aunque simbólica, busca demostrar que Washington sigue dispuesto a dialogar, pero la desconfianza popular podría traducirse en una postura más rígida en la mesa de negociaciones.
En el corto plazo, se esperan anuncios de acuerdos menores en energía limpia y cooperación empresarial, pero el riesgo de que la agenda se estanque es alto si la presión interna en China continúa favoreciendo una política exterior más asertiva. El desenlace de esta visita podría marcar un punto de inflexión en la relación EE. UU.–China, definiendo si la rivalidad se intensifica o se abre un espacio para la cooperación pragmática.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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