Inicio de obras en Borrell y Parlament: prioridad al peatón en Sant Antoni
Las obras de consolidación del urbanismo táctico en la cruz latina de Sant Antoni comienzan la primera quincena de junio de 2024. El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado el inicio de la remodelación de las calles Borrell y Parlament, que se extienden entre Viladomat y Ronda Sant Pau y entre Manso y Aldana. La intervención afecta a una zona que, según el propio gobierno municipal, necesita una reconfiguración para dar la prioridad al peatón.
Vista de la intersección de Borrell y Parlament en Sant Antoni, con árboles y espacio peatonal renovado
En la presentación oficial, el responsable de Urbanismo del Ayuntamiento subrayó que el proyecto no será una copia de los ejes verdes del Eixample, aunque la calle Borrell ya forma parte de esos planes. Se ha convocado a vecinos y comerciantes en dos sesiones distintas para explicar el alcance de la obra y atender a sus inquietudes. La comunidad local ha mostrado interés en cómo la transformación influirá en la movilidad y el comercio del barrio.
Detalles del proyecto: inversión, diseño y calendario
El presupuesto asignado asciende a casi 9 millones de euros, una cifra que cubre la creación de una plataforma de nivel único, la instalación de losas de granito en el eje central y la plantación de 109 árboles que formarán una tercera hilera verde. La velocidad máxima permitida para los vehículos será de 10 km/h, salvo casos de emergencia, con el objetivo de reducir los conflictos entre peatones y tráfico motorizado.
El diseño contempla la sustitución de los actuales panotes de la acera por losas de granito, lo que dará una continuidad visual y funcional al espacio compartido. La tercera hilera de árboles, que se sumará a las dos ya existentes, aportará sombra y mejorará la calidad del aire. El calendario previsto indica que la obra concluirá en junio de 2027, después de tres años y medio de ejecución, coincidiendo con el periodo posterior a las próximas elecciones municipales.
Durante la fase de ejecución, el Ayuntamiento garantizará la señalización adecuada y la presencia de la Guardia Urbana para evitar incidentes. Se ha previsto una comunicación constante con los comerciantes para minimizar el impacto económico, aunque no se han anunciado ayudas fiscales específicas. La planificación incluye un periodo de pruebas de la nueva infraestructura antes de su apertura al público.
Próximos pasos y posibles impactos tras la finalización en 2027
Una vez finalizadas las obras, se espera una mejora significativa de la seguridad peatonal y una mayor calidad del entorno urbano. La zona, al convertirse en una supermanzana, permitirá a los residentes y visitantes desplazarse con mayor comodidad y menor exposición al ruido del tráfico. Además, el modelo de urbanismo táctico implementado podría servir de referencia para futuros ejes verdes del Ayuntamiento.
El proyecto también busca incentivar el uso de la bicicleta y el transporte público, al reducir la velocidad y priorizar los desplazamientos a pie. La presencia de los 109 árboles contribuirá a la captura de CO₂ y a la mitigación del efecto isla de calor, alineándose con los objetivos climáticos de la ciudad. Se prevé que la zona se convierta en un punto de referencia para iniciativas de movilidad sostenible.
En el mediano plazo, la transformación de Borrell y Parlament podría inspirar la replicación de intervenciones similares en otros barrios de Barcelona, consolidando una red de espacios urbanos más verdes y seguros. Los ciudadanos de Sant Antoni, al experimentar los beneficios de la nueva configuración, podrían ejercer presión para que el Ayuntamiento amplíe este tipo de proyectos a otras áreas que aún carecen de infraestructura peatonal adecuada.