Condenado a cinco años de cárcel el cura por abuso de menor en Murcia (Resumen de la sentencia)
Antonio L. Z., sacerdote de 58 años, ha sido condenado a cinco años de prisión y a seis años de libertad vigilada por abusar sexualmente de un menor entre 2011 y 2013. La Audiencia Provincial de Murcia dictó la sentencia el pasado 12 de mayo de 2024, imponiendo también una orden de alejamiento de 300 metros y una inhabilitación especial de diez años para cualquier actividad con menores.
El delito se cometió mientras el niño, de 8 a 10 años, estaba solo en su domicilio; el cura aprovechó la confianza generada con la familia, que colaboraba activamente en la parroquia, para manipular al menor.
Detalles del delito y de la condena (Cómo se perpetraron los abusos, la relación con la familia y los motivos de la pena)
Durante los años 2011‑2013, Antonio L. Z. visitaba habitualmente la casa de los padres, jugaba con los hijos y se bañaba en la piscina familiar. Cuando los progenitores estaban fuera, el sacerdote se quedaba a solas con el menor y le realizó caricias y besos en cuello, piernas y mejillas, y le tocó los muslos mientras dormía. El niño recuerda que el cura le decía "No me quieres" cuando rechazaba el contacto, un chantaje emocional que marcó su infancia.
El tribunal constató que el sacerdote actuó con "ánimo libidinoso" y utilizó su condición clerical para satisfacer su apetito sexual. Además, se acreditó que incitó al menor y a su hermano a conductas sexuales, diciendo que "hacerse pajillas o mamadas entre ellos era normal".
La sentencia incluye una orden de alejamiento de 300 metros del menor y la prohibición de cualquier comunicación durante seis años. Asimismo, el juez impuso la inhabilitación especial para cualquier empleo que implique contacto directo con menores durante diez años, y la libertad vigilada por el mismo período.
Posibles consecuencias y próximos pasos (Qué puede ocurrir después de la sentencia: recursos, impacto institucional y medidas de protección)
El obispado de Cartagena ya había entregado 3.000 € a los padres como parte de un acuerdo previo, por lo que la sentencia no contempla indemnización adicional por daños morales. El obispo Lorca Planes, que relevó al cura de sus funciones años atrás, deberá revisar los protocolos de vigilancia y acompañamiento pastoral para evitar nuevas situaciones de abuso.
La defensa del sacerdote ha anunciado que presentará recurso de apelación ante el Tribunal Supremo, argumentando presuntas irregularidades en la valoración de pruebas. Mientras tanto, la comunidad eclesiástica se enfrenta a la presión de reforzar los mecanismos de denuncia y protección infantil.
El caso también podría impulsar reformas legislativas en la región, con la posible ampliación de los plazos de prescripción para delitos sexuales contra menores y la obligatoriedad de auditorías externas en todas las diócesis.
En los próximos días, la Audiencia Provincial revisará la solicitud de recurso y, de confirmarse la condena, el sacerdote cumplirá su pena en un centro penitenciario de la zona. La sentencia envía un mensaje claro: el abuso sexual bajo la cubierta del sacerdocio no quedará impune, y las instituciones deberán garantizar la seguridad de los menores bajo su cuidado.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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