Descubrimiento del fósil más antiguo
Un equipo internacional de paleobiólogos, encabezado por la Universidad de Oxford, ha identificado en ámbar de Myanmar el fósil más antiguo confirmado de una luciérnaga moderna. El ejemplar, datado en 99 millones de años del Cretácico, ha sido nombrado Cretoluciola birmana y asignado a la subfamilia Luciolinae. La publicación en Proceedings of the Royal Society B confirma que este insecto ya poseía órganos luminosos plenamente desarrollados mientras los dinosaurios dominaban los bosques tropicales.
Detalles del fósil y su bioluminiscencia
Apenas unos milímetros de longitud, el fósil conserva ojos enormes, antenas filiformes y un órgano lumínico dividido en dos secciones en el abdomen. Los investigadores compararon más de 400 rasgos morfológicos con especies actuales y combinaron los resultados con datos genéticos de luciérnagas vivas para validar su clasificación. "Los órganos de luz del espécimen son prácticamente idénticos a los de las luciérnagas contemporáneas", afirmó la Dra. Mei Lin, coautora del estudio. La precisión del ámbar birmano permite observar hasta los filamentos de los órganos bioluminiscentes, algo imposible en otros fósiles.
Importancia evolutiva y contexto del Cretácico
El hallazgo prueba que el mecanismo de estaba completamente desarrollado hace casi 100 millones de años y que el "lenguaje luminoso" usado para atraer pareja y defenderse ha permanecido sin cambios sustanciales. Este escenario permite imaginar bosques prehistóricos donde pequeños destellos verdes parpadeaban entre los pasos de gigantescos dinosaurios, como los huevos descubiertos en Francia que podrían conectar a la Patagonia . Además, la estabilidad del sistema de luz brinda pistas para la biotecnología, ya que las luciferasas de estos insectos se emplean en medicina e investigación forense.





