Reducción de emisiones en 2025
El Monitor públic d'emissions de Catalunya ha publicado los datos oficiales de 2025. Las emisiones de dióxido de carbono descendieron 1 %, alcanzando 37,9 Mt CO₂. El descenso se sitúa muy por debajo del objetivo de recorte anual del 7 % que la Generalitat había establecido para alcanzar la meta del 31 % en 2030.
Este modesto avance implica que, sumando los dos últimos años, la reducción total apenas supera el 1,2 %. La brecha entre la trayectoria actual y la requerida para 2030 se ha ampliado, poniendo en duda la viabilidad de la neutralidad de carbono prevista para 2050.
Desglose sectorial y causas del estancamiento
El sector transporte ha revertido la tendencia de años anteriores, incrementando su huella en 2 % y representando ya el 35 % del total de emisiones. El aumento se atribuye al mayor tráfico en hora punta, especialmente en la avenida Meridiana, y a la falta de electrificación de la flota de vehículos ligeros.
En el ámbito energético, las centrales térmicas de ciclo combinado han vuelto a subir su producción, impulsadas por el apagón de abril pasado y el mayor consumo de gas natural. Este repunte ha frenado la caída esperada de emisiones del sector energía, que sigue siendo el segundo mayor contribuyente.
Por el contrario, la industria ha conseguido una reducción del 3,5 %, gracias a la modernización de procesos y a la adopción de tecnologías más limpias. El sector industrial representa el 27 % de las emisiones totales, por lo que su mejora es significativa pero insuficiente.
Los residuos y el consumo residencial han mostrado ligeras mejoras, con una disminución marginal de sus emisiones. En agricultura y ganadería, la tendencia se mantiene estable; no se detectan ni avances ni retrocesos respecto al año anterior.
Perspectivas y próximos retos para cumplir 2030
Para alcanzar la reducción del 31 % antes de 2030, Cataluña necesita recortar al menos un 7 % anual de emisiones. Los expertos advierten que sin un impulso decisivo en transporte y energía, la trayectoria actual no permitirá cumplir la meta.
"Pasar de reducciones inferiores al 1 % anual a reducciones sostenidas en torno al 7 % hasta 2030 y, después, llegar a un escenario de emisiones cero para mediados de siglo requerirá cambios estructurales profundos que permitan invertir de forma clara y rápida la tendencia de las emisiones en Catalunya", explican los autores del informe.
Las autoridades regionales han señalado que se reforzarán los incentivos a la movilidad eléctrica, se acelerará la retirada de vehículos diésel y se impulsará la generación renovable para sustituir el gas natural en la producción eléctrica. Asimismo, se prevé una revisión de los planes de eficiencia energética en la industria.
El próximo paso será la presentación del nuevo Plan de Acción Climática, que deberá incluir objetivos vinculantes y recursos financieros para los sectores más contaminantes. La presión social y la creciente evidencia científica hacen que la comunidad catalana exija respuestas concretas y medibles.
En definitiva, la reducción del 1 % en 2025 constituye una señal de alerta. Si la región no logra acelerar la descarbonización, los ciudadanos podrían enfrentar mayores costes energéticos y una menor calidad del aire, mientras que la reputación de Cataluña como referente en sostenibilidad se vería comprometida.
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Redactor científico
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