Svalbard bajo presión: Noruega reafirma su soberanía en el Ártico

El gobierno noruego declaró este lunes que incrementará la vigilancia y la presencia administrativa en el archipiélago de Svalbard, reforzando su soberanía frente a la creciente actividad de Rusia y China. La decisión se produce en medio de una disputa geopolítica que involucra a 14 países firmantes del Tratado de 1920, que garantiza a cada uno el derecho a realizar actividades económicas y científicas en el territorio.

Factores que alimentan la tensión: presencia rusa, china y la amenaza estadounidense

Rusia mantiene una base minera y una estación de investigación en Longyearbyen desde más de un siglo, y sigue operando convoyes de suministro a lo largo del año. China, por su parte, inauguró en 2022 una estación científica en la zona de Barents, ampliando su red de observatorios árticos. Ambas potencias aprovechan la ausencia de prohibiciones militares del tratado para ejercer una presencia constante sin infringir la cláusula de desmilitarización.

El tratado prohíbe cualquier actividad militar, pero Noruega teme que la expansión de intereses estadounidenses en Groenlandia –donde Washington negocia la apertura de tres nuevas bases– pueda inspirar a Moscú y Pekín a presionar por mayor libertad de movimiento en Svalbard. "Por ahora no cuestionan la soberanía, pero Rusia busca la mayor libertad posible sin que Noruega lo permita", explicó Arild Moe, investigador del Instituto Fridtjof Nansen.