Precio de la gasolina y diésel en España suben por la guerra en Irán

El conflicto armado iniciado el 28 de febrero entre EE. UU., Israel e Irán ha encendido la escalada de precios en los surtidores españoles. La subida afecta tanto a la gasolina como al diésel, y se traduce en un mayor gasto para los conductores.

El 28 de febrero, Estados Unidos y sus aliados lanzaron una serie de ataques aéreos contra instalaciones iraníes en respuesta a los disparos de misiles que alcanzaron buques mercantes en el estrecho de Ormuz. La zona, que concentra alrededor del 20 % del crudo mundial, quedó parcialmente cerrada, obligando a los buques a buscar rutas más largas y costosas.

Aunque España importa la mayor parte de su petróleo de otros países, la interrupción de una ruta tan estratégica eleva los costos de transporte del crudo y se refleja rápidamente en los precios al por mayor que pagan los distribuidores locales.

Detalles de la alza: precios y causas

El precio medio de la gasolina se sitúa en 1,553 €/L, un incremento de 0,002 € respecto al día anterior. El diésel, por su parte, se mantiene en 1,687 €/L, ligeramente 0,002 € por debajo del nivel previo. Estas variaciones reflejan la transmisión inmediata del alza del crudo Brent, que cotiza alrededor de 100 $/barril.

Desde principios de febrero, el Brent ha subido de 85 $/barril a casi 100 $/barril, una subida del 17 % que ha impulsado la cadena de precios. Cada dólar adicional en el barril se traduce en aproximadamente 0,01 € por litro de gasolina en el mercado español.

Antes del conflicto, el litro de gasolina 95 rondaba los 1,475 €/L, mientras que el diésel se cotizaba en 1,665 €/L. La diferencia actual muestra la rapidez con la que el mercado absorbe la incertidumbre geopolítica.

El cierre parcial del estrecho de Ormuz, paso por el que transita una quinta parte del suministro mundial, ha limitado la oferta y presionado al alza los precios mayoristas. El diésel sigue siendo el combustible principal para el transporte de mercancías y la flota de vehículos profesionales, por lo que cualquier variación afecta directamente a los precios de los bienes y al coste logístico de las empresas.

Perspectivas para los conductores españoles

Si el enfrentamiento se prolonga, los analistas anticipan una presión inflacionaria adicional y la posibilidad de nuevas subidas en los surtidores en las próximas semanas. El margen entre los precios mayoristas y los de la bomba aún permite ajustes, por lo que los conductores deben vigilar la evolución del Brent y los informes de la OPEP.

El incremento de los carburantes se suma a la presión inflacionaria que ya experimenta la economía española, que registra una tasa del 3,2 % en los últimos meses. Los analistas advierten que una subida sostenida de la gasolina podría empujar la inflación al 4 % en el segundo trimestre.

El Gobierno ha señalado que revisará, en los próximos días, la posible reducción temporal del impuesto sobre hidrocarburos para mitigar el impacto en los consumidores, aunque cualquier medida requerirá la aprobación del Congreso.

Mientras tanto, los conductores pueden ahorrar reduciendo la velocidad, evitando viajes innecesarios y planificando rutas más eficientes, prácticas que reducen el consumo y amortizan la subida del precio del combustible.

En resumen, la combinación de la guerra en Oriente Medio y la escasez de suministro en Ormuz mantiene a los precios de los carburantes en una trayectoria al alza, y los conductores españoles deben prepararse para posibles incrementos adicionales en los próximos meses.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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