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El canciller chino Wang Yi confirmó que Xi Jinping realizará una visita de Estado a Estados Unidos este otoño, después de aceptar la invitación del presidente Donald Trump. La fecha propuesta es el 24 de septiembre de 2024, y se espera que la esposa del mandatario chino, Peng Liyuan, acompañe al presidente en la visita a la Casa Blanca.

Durante la rueda de prensa, Wang Yi declaró: "ambas partes deben trabajar conjuntamente para preparar de forma exhaustiva, crear un ambiente favorable y lograr resultados más sustanciales en los contactos e intercambios entre los dos jefes de Estado".

Agenda y acuerdos bilaterales

La visita se enmarca dentro de la preparación de dos encuentros multilaterales clave. En primer lugar, los líderes acordaron apoyarse mutuamente para la reunión informal del Foro de Cooperación Económica Asia‑Pacífico (APEC) que se celebrará en Shenzhen los días 18 y 19 de noviembre. En segundo lugar, se comprometieron a colaborar en la cumbre del G20 que tendrá lugar en Miami los 14 y 15 de diciembre.

El presidente Trump, en un banquete de Estado en Pekín, brindó por su anfitrión y reiteró la invitación para que Xi y Peng Liyuan visiten la Casa Blanca. Ambos líderes subrayaron la necesidad de mantener un contacto estrecho mediante encuentros, llamadas telefónicas y correspondencia oficial.

Contexto de la relación China‑EE.UU.

Esta será la primera visita de un presidente chino a Washington desde septiembre de 2015, cuando Xi Jinping fue recibido por el entonces presidente Barack Obama. La década transcurrida ha estado marcada por tensiones comerciales, disputas tecnológicas y divergencias en política de seguridad en el Indo‑Pacífico.

A pesar de los roces, ambas potencias siguen interdependientes: China es el mayor comprador de productos agrícolas estadounidenses y EE.UU. es uno de los principales destinos de inversión china. La diplomacia de alto nivel se ha convertido en la "estrella guía" de la relación, según palabras del canciller Wang Yi.

Repercusiones y próximos pasos

La reunión de otoño podría abrir la puerta a acuerdos económicos más profundos, especialmente en sectores como energía, tecnología verde y agricultura. Un entorno de cooperación podría también influir en la postura de ambos países frente a desafíos regionales, como la situación en Taiwán y la estabilidad del Mar del Sur de China.

En el plano multilateral, la coordinación entre Xi y Trump para APEC y el G20 sugiere una voluntad de presentar una postura conjunta ante cuestiones como el cambio climático y la reforma del sistema financiero internacional. Los analistas anticipan que los resultados de la visita se reflejarán en los documentos finales de ambas cumbres.

Si la agenda avanza sin sobresaltos, es probable que se establezca un calendario de encuentros bilaterales regulares, lo que podría traducirse en una mayor previsibilidad para empresas y gobiernos. En caso contrario, cualquier desacuerdo podría intensificar la rivalidad estratégica que define la relación China‑EE.UU.

En cualquier caso, la visita de Xi Jinping a EE.UU. marca un punto de inflexión que obligará a ambos gobiernos a gestionar con cautela los intereses contrapuestos y a buscar áreas de convergencia que beneficien a sus poblaciones.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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