Herencia tardía aumenta la brecha de riqueza entre generaciones
En 2024, investigadores de la Universidad Complutense y la Universidad de Alcalá publicaron que la edad media de la primera herencia en España ha pasado de 35 años en los años 70 a 55 años hoy. El retraso afecta directamente la capacidad de los jóvenes para acumular patrimonio y profundiza la brecha intergeneracional.

El estudio revela que el porcentaje de hogares que recibieron alguna herencia aumentó del 27 % en 2002 al 50 % en 2022. Este salto refleja una mayor frecuencia de transmisiones patrimoniales, pero también una tendencia a que lleguen cuando los herederos ya han superado los hitos clave de la vida económica.
Cómo y por qué se produce el retraso de las herencias
Los autores analizaron los microdatos de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, cubriendo ocho oleadas entre 2002 y 2022. Con esa base, calcularon la edad media del primer legado y su efecto sobre la riqueza neta acumulada a lo largo del ciclo vital.

El envejecimiento poblacional y la esperanza de vida a los 65 años, que pasó de 16,5 a casi 22 años desde 1985, son factores estructurales que posponen la transmisión de bienes. A la vez, la edad del primer hijo se ha reducido, lo que hace que la generación actual herede cuando ya ha formado su propio núcleo familiar.
Cada año adicional de retraso en la recepción de la primera herencia está asociado a una reducción del 2,25 % de la riqueza neta acumulada. En hogares cuyo nivel educativo es primario, la caída asciende al 3,85 % anual, mientras que en familias con educación universitaria el efecto es estadísticamente nulo.
Perspectivas: consecuencias y posibles respuestas
La diferencia de tiempo tiene consecuencias concretas: los jóvenes con herencias tardías presentan una menor probabilidad de ser propietarios de su vivienda principal, de adquirir inmuebles adicionales o de lanzar un negocio propio. Estos resultados se alinean con el informe sobre el alto coste de la vivienda y su impacto en la formación de jóvenes.
Para mitigar la desigualdad, los expertos proponen políticas que faciliten el acceso a la vivienda mediante ayudas al alquiler y a la compra, así como la ampliación del crédito para hogares con menor nivel educativo. Asimismo, se sugiere incentivar transferencias inter vivos —donaciones en vida o adelantos de herencia— que permitan a los herederos jóvenes disponer de capital antes de los 40 años.
En el plano macro, una revisión de la fiscalidad de sucesiones podría equilibrar la carga entre generaciones, mientras que la promoción de planes de ahorro vinculados a la vivienda ofrecería una vía alternativa a la dependencia de la herencia. Estas medidas, combinadas con un entorno laboral que favorezca salarios más competitivos —como se evidencia en el estudio sobre ingenieros y la caída del poder adquisitivo—, podrían frenar la ampliación de la brecha patrimonial.
El retraso de las herencias no es reversible en el corto plazo, pero la combinación de políticas de vivienda, crédito accesible y estímulos a la transferencia anticipada puede reducir su impacto desigual y ofrecer a las nuevas generaciones una base más sólida para construir su futuro económico.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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