Crisis diplomática por circuncisiones ilegales en Bélgica
La investigación contra tres moheles en Amberes ha provocado una confrontación entre Bélgica, Estados Unidos e Israel. Las autoridades belgas acusan a los religiosos de realizar la *Brit Milá sin la presencia de un profesional sanitario, violando la normativa nacional. El embajador estadounidense, Bill White, describió el proceso judicial como "ridículo" y lo calificó de antisemitismo, encendiendo una disputa diplomática. El ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, convocó a consultas al embajador de EE. UU. Prévot defendió la independencia del poder judicial y recordó que la ley belga permite la circuncisión solo bajo supervisión médica. La polémica ha escalado en redes sociales, donde ambos diplomáticos intercambiaron reproches públicos.
Detalles del caso y reacciones oficiales
En febrero, una queja interna de la comunidad judía de Amberes llevó a la fiscalía a abrir una investigación. Los acusados fueron imputados por "agresión y lesiones premeditadas contra menores" y "ejercicio ilegal de la medicina". La normativa belga exige que cualquier intervención médica sea realizada por un profesional de la salud, requisito que los moheles no cumplieron. Bill White denunció en Twitter que Bélgica persigue a la comunidad judía y calificó la acusación de "mancha vergonzosa para Bélgica". El ministro de Salud, Frank Vandenbroucke, recibió la crítica directa del embajador, quien insinuó que la postura belga favorece a la administración de Donald Trump. Prévot respondió que las declaraciones son "inaceptables" y que el respeto a las instituciones es esencial.
Contexto de antisemitismo en Bélgica
Bélgica, país aconfesional, alberga alrededor de 40.000 judíos, muchos de ellos en la comunidad ultraortodoxa de Amberes. Los últimos años han visto varios ataques antisemitas: en 2014, cuatro personas murieron en el atentado al Museo Judío de Bruselas, y en marzo de este año una bomba explotó frente a la sinagoga de Lieja sin causar víctimas. Estos hechos han sensibilizado a la población y a los políticos ante cualquier acusación de persecución contra los judíos. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, se sumó a la crítica estadounidense, alegando que Bélgica usa el derecho penal para perseguir a judíos por ejercer su fe. La referencia a la ocupación nazi y a los ataques recientes hace que cualquier comentario sobre antisemitismo sea especialmente delicado en el discurso público belga.
Posibles desenlaces y próximas consultas diplomáticas
Prévot ha solicitado una reunión formal con Bill White para aclarar la posición belga y evitar una escalada. Entre los escenarios posibles están: la revisión de la legislación sobre circuncisiones rituales, la imposición de sanciones diplomáticas por parte de EE. UU. o una declaración conjunta con Israel para proteger la libertad religiosa bajo normas sanitarias. La fiscalía sigue con el proceso judicial; si se confirman los cargos, los acusados podrían enfrentar penas de prisión. El episodio pone de relieve la tensión entre la libertad religiosa y la regulación sanitaria, un tema que afecta a otras democracias europeas. La comunidad judía de Amberes observa con atención, mientras que los gobiernos de EE. UU. e Israel evalúan si la respuesta belga es proporcional o si constituye una forma de discriminación. Los próximos días definirán si la crisis se resuelve mediante diálogo o si se convierte en un conflicto diplomático más amplio.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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