Rosalía y el piripi: la tapa que conquistó a la estrella
La cantante Rosalía entró en la Bodeguita Antonio Romero de Sevilla el miércoles 24 de febrero, un día antes de su concierto gratuito en los Latin Grammy Awards 2023. El local, situado en la calle Harinas, recibió a la artista tras anunciar su visita en redes sociales. Los seguidores se agolparon en la puerta, exigiendo fotos y autógrafos.
Rosalía pidió el piripi, el montadito estrella del bar, y lo probó en el mostrador. Al terminar, soltó "está muy bueno" y agradeció al equipo. El personal publicó una foto del momento, que se viralizó en Instagram.
La visita generó una oleada de reservas para la noche del concierto, con mesas llenas antes de que el público llegara al río Guadalquivir. Los clientes habituales comentaron que la presencia de la cantante elevó la fama del plato a nivel nacional. El restaurante agradeció la atención, asegurando que la tapa sigue siendo la misma de los años 60.
Para los fans, la aparición de Rosalía no solo confirmó su apoyo a la cultura andaluza, sino que también puso en el mapa una tradición gastronómica poco conocida fuera de Sevilla. El piripi pasó de ser un simple bocadillo de barrio a un símbolo de la identidad local. El movimiento de seguidores muestra cómo la música y la comida pueden reforzar el orgullo regional.
Con la expectación aún alta, la Bodeguita Antonio Romero planea lanzar una edición limitada del piripi con una firma digital de la artista, una estrategia que podría inspirar a otros bares a crear alianzas similares.
Cómo se prepara el piripi: receta rápida de 15 minutos
El piripi se prepara en 15 minutos y rinde para dos comensales. Solo se necesita carne de lomo de cerdo de alta calidad, bacon crujiente y pan rústico. Una mayonesa de ajo casera completa el sabor.
Ingredientes: 200 g de filetes de cinta de lomo, 4 tiras de bacon, 2 lonchas de queso fundido, 1 tomate maduro, 2 cucharadas de mayonesa de ajo, pan de barra y aceite de oliva. Todo se consigue en el supermercado local.
Paso 1: Salpimentar la carne y dorarla a fuego alto con un chorrito de aceite, 2 minutos por lado. Paso 2: Mientras, freír el bacon hasta que quede crujiente. Paso 3: Cortar el tomate en rodajas finas y reservar.
Paso 4: Mezclar ajo picado, huevo y aceite para obtener una mayonesa espesa; sazonar con sal y un toque de limón. Paso 5: Tostar ligeramente el pan, colocar la carne, el bacon, el queso, el tomate y cubrir con la mayonesa. El calor del pan funde el queso al instante.
Servir el piripi recién armado, acompañado de una caña bien fría. Si sobra, envolver en papel de aluminio y refrigerar; al día siguiente, recalentar en horno para recuperar la textura. Esta rapidez lo convierte en la opción perfecta para una cena improvisada.
El piripi en la cultura sevillana: de barra familiar a icono del tapeo
El piripi nació en la barra de la Bodeguita Antonio Romero a finales de los años 60, cuando Don Antonio Romero Hijón buscaba un snack rápido para los trabajadores del mercado de la Encaranación. La combinación de carne y bacon surgió por necesidad, aprovechando ingredientes económicos pero sabrosos.
Con el paso de los años, el montadito se consolidó como una de las tapas preferidas junto al serranito y la pringá. Su popularidad se extendió a los bares de la zona de la Macarena y a los locales de la calle Harinas, convirtiéndose en un referente del tapeo sevillano.
La receta ha permanecido prácticamente inalterada, aunque algunos chefs la reinterpretan en menús de alta cocina, como se menciona en el artículo sobre Ferran Adrià revive el icónico salmonete Gaudí, donde el autor destaca la fuerza de la tradición popular.
El reconocimiento nacional que ha recibido tras la visita de Rosalía coincide con una tendencia de la prensa gastronómica que celebra la excelencia local, como señala la cobertura de Michelin eleva la repostería catalana. Aunque el artículo trata de repostería, subraya cómo los premios internacionales pueden impulsar platos modestos.
Hoy el piripi sigue siendo un emblema de la convivencia en los bares sevillanos, donde la gente comparte una mesa, una caña y una historia. Su futuro parece seguro, pues la nueva generación de comensales lo descubre a través de redes sociales y de figuras como Rosalía. El plato demuestra que la autenticidad culinaria sigue siendo la mejor carta de presentación de una ciudad.