El pasado domingo se cerró la segunda vuelta de las elecciones andaluzas 2024. El Partido Popular no alcanzó la mayoría absoluta y Vox aumentó su voto, superando al PSOE en Almería y convirtiéndose en la segunda fuerza de la comunidad.
Resultado inmediato de la votación
Con 54,5% de los escaños, el PP quedó 12 puestos por debajo del umbral necesario para gobernar solo. Vox, que obtuvo cerca del 12% del sufragio, subió tres escaños respecto a 2022 y consolidó su dominio en Almería, donde pasó a ser la segunda fuerza, desplazando al PSOE. La participación subió al 68%, el nivel más alto de la última década, lo que favoreció a los partidos con bases movilizadoras.
El PSOE descendió a la tercera posición en la región, perdiendo apoyo tanto en provincias tradicionales como Sevilla y Córdoba. En la misma jornada, Adelante Andalucía superó a Por Andalucía, convirtiéndose en la opción de izquierda radical con representación en el Parlamento.
Escenario político tras la votación
El aumento de Vox obliga al PP a considerar un pacto con la ultraderecha para alcanzar la mayoría de gobierno. Al mismo tiempo, el debilitamiento del PSOE reduce su capacidad de influir en la agenda regional y le resta argumentos para criticar a los partidos de derechas. El PP, que había buscado gobernar sin depender de Vox, ahora deberá negociar cláusulas sobre políticas migratorias y de educación.
En Almería, la victoria de Vox rompe la hegemonía del PSOE y abre la puerta a una agenda más conservadora en temas de inmigración y seguridad. La fragmentación de la izquierda, con Adelante Andalucía y Por Andalucía compitiendo, dificulta la formación de una alternativa unificada al bloque PP‑Vox.
Posibles consecuencias para el Gobierno de Sánchez
A nivel nacional, la derrota en Andalucía debilita la estrategia de Pedro Sánchez de presentar al PP‑Vox como una amenaza para la democracia. El mensaje anti‑pacto ha perdido fuerza entre los votantes, que ahora ven la colaboración entre derechas como una opción viable. Además, la presión de los socios de Sumar para evitar cualquier acercamiento al PP‑Vox podría obligar al PSOE a reforzar su alianza con Podemos, aunque esa unión también muestra signos de desgaste.
De cara a las próximas elecciones generales, Sánchez podría verse forzado a buscar acuerdos con la izquierda radical o, en su defecto, a tolerar pactos locales entre el PP y Vox. Ambas alternativas erosionan su posición de liderazgo y aumentan la incertidumbre sobre la continuidad de la agenda progresista en Madrid. El escenario andaluz, ahora dominado por una derecha fragmentada, será un referente clave para los debates políticos en los próximos meses y para la capacidad del Gobierno de Sánchez de mantener su agenda.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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