Aumento de los vertidos de nitrógeno

En 2023, el informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente muestra que España ha vertido un 20 % más de nitrógeno a sus aguas que en 2010. Los datos provienen de mediciones de ríos, embalses y acuíferos en todo el territorio nacional. Este incremento se produce pese a las medidas de control introducidas tras la Directiva Nitratos.

Causas del incremento: sobrefertilización y ganadería intensiva

El exceso de fertilizantes es la principal fuente del problema. Los agricultores aplican alrededor de 3 500 kg N km⁻² año⁻¹, una dosis que supera la capacidad de absorción de los cultivos. Según la ecóloga Estela Romero del CREAF, "el 75 % del nitrógeno añadido queda retenido en suelos y aguas, generando filtraciones que terminan en los ríos".

Los desechos de macrogranjas también aportan una carga significativa. En regiones como el Ebro, el Júcar y la Segura, los residuos ganaderos se mezclan con los fertilizantes, aumentando la concentración de nitratos en el agua. "Los agricultores reciben pocos incentivos económicos por reducir el uso de nitratos, por lo que la sobrefertilización sigue siendo la norma", comenta Alberto Fernando Llop, responsable del programa de aguas de WWF.

España en el contexto de la UE

Mientras la Unión Europea ha conseguido una reducción media del 16 % en los vertidos de nitrógeno durante los últimos 14 años, España es el único país con un aumento notable. Solo Portugal y Dinamarca presentan incrementos similares; los demás 13 estados miembros han logrado descensos.

Esta diferencia se explica, en parte, por la alta presencia de embalses en el territorio español. En zonas áridas o semiáridas, donde la escorrentía es limitada, los embalses actúan como "trampas de nutrientes" que retienen el nitrógeno y dificultan su salida al mar. El resultado es una acumulación progresiva en cuencas críticas.

Perspectivas y posibles medidas

Los expertos advierten que, sin cambios en la política de subsidios a nitratos y sin una revisión de las prácticas agrícolas, los niveles de nitrógeno seguirán acumulándose. Proponen la implementación de planes de gestión de nutrientes que incluyan:

Reducción de la dosis de fertilizantes mediante diagnósticos de suelo precisos. Incentivos económicos para la adopción de cultivos de cobertura y técnicas de riego eficiente. Mayor control de los residuos ganaderos y su tratamiento en instalaciones adecuadas.

Si se adoptan estas medidas, España podría alinearse con la tendencia europea de disminución de la contaminación. De lo contrario, la presión sobre los recursos hídricos podría traducirse en mayores costes de depuración y en riesgos para la salud pública.

Cierre

El aumento del nitrógeno no solo afecta a la biodiversidad acuática, sino que también pone en riesgo el suministro de agua potable. Los próximos años serán decisivos para definir si la política agrícola española se adapta a los retos medioambientales o si la presión social y regulatoria obligará a una reforma profunda.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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