En la cena de Estado celebrada el 18 de mayo en Windsor, Carlos III comentó que, sin la intervención inglesa, *Estados Unidos hablaría francés. La observación, hecha frente a Donald Trump, resultó inexacta y generó una rápida corrección por parte de historiadores.

Error histórico sobre el idioma EE.UU

El rey sostuvo que el francés habría sido la lengua dominante en los nuevos Estados si no hubieran sido los ingleses los que colonizaron la costa atlántica. La afirmación ignora que nunca existió tal predominio francófono en el territorio que hoy constituye EE.UU. Desde sus inicios, la presencia francesa se limitó a enclaves como Luisiana, pero nunca llegó a imponerse como idioma nacional.

Datos que desmienten la versión francesa

En contraste, el español en EE.UU. fue la lengua mayoritaria en Florida y en gran parte del suroeste desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Exploradores y administradores españoles fundaron ciudades que hoy conservan nombres hispánicos, como San Antonio y Los Ángeles. La Constitución de EE.UU. no declara idioma oficial; el inglés se impuso gradualmente tras la expansión territorial y la guerra con México, desplazando al español como lengua de uso común.

Contexto y repercusión del error de Carlos III

El intercambio surgió cuando Trump recordó una remodelación británica de la Casa Blanca en 1814, un detalle que alimentó la confusión sobre la influencia lingüística europea. La corrección de este error tiene eco en la diplomacia actual, pues subraya la necesidad de precisión histórica en los discursos oficiales y evita alimentar narrativas simplistas sobre la identidad cultural de EE.UU. .