Resumen del suceso
Alrededor de 30 civiles perdieron la vida y decenas resultaron heridos cuando un ataque aéreo alcanzó el mercado de Ghabesh, en el estado de Kordofán Occidental, Sudán, el pasado 23 de mayo. La organización civil Emergency Lawyers responsabiliza al Ejército de Sudán de la masacre, mientras que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) no han emitido pronunciamiento alguno.
Detalles del ataque y su contexto inmediato
El bombardeo se produjo mientras el mercado estaba "abarrotado" de compradores y vendedores, según el comunicado de Emergency Lawyers. Testigos describen una lluvia de drones de largo alcance que sobrevoló la zona y descargó explosivos de precisión, generando una explosión que arrasó los puestos de alimentos y ropa. "El mercado de Ghabesh es vital para cientos de miles de personas que dependen de él para su sustento diario", señaló la organización.
Emergency Lawyers subraya que el ataque forma parte de una política de presión colectiva, cuyo objetivo sería intimidar a la población civil y provocar escasez de alimentos. La falta de pronunciamiento oficial del Ejército sudanés deja en el aire la responsabilidad directa, aunque la evidencia fotográfica y de vídeo recogida por testigos apunta a la utilización de drones armados, una táctica que ambas partes del conflicto han empleado en los últimos meses.
El uso de drones ha aumentado notablemente desde el inicio de la guerra civil en abril de 2023, cuando la disputa por la integración de la RSF en las Fuerzas Armadas desencadenó una espiral de violencia. Según datos de la ONU, entre enero y abril de este año, al menos 880 civiles han muerto en ataques aéreos similares, una cifra que refleja la escalada del conflicto y la vulnerabilidad de la población civil.
Implicaciones internacionales y posibles desenlaces
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió el 11 de mayo que el conflicto está a punto de entrar en una fase aún más letal si no se actúa con rapidez. La comunidad internacional, ya alerta por la crisis humanitaria en Sudán, observa con preocupación el aumento de los ataques contra infraestructuras civiles.
Varios países han expresado su inquietud y han llamado a una cesación inmediata de los bombardeos. La situación en Sudán se enmarca en un contexto regional más amplio, donde conflictos como el de Irán cierra el estrecho de Ormuz tras el ataque conjunto EE UU‑Israel: 2000 buques varados y riesgo de escalada y Zaporiyia bajo fuego: Rusia denuncia decenas de ataques ucranianos a la mayor central nuclear de Europa demuestran cómo la inestabilidad se propaga más allá de sus fronteras.
Ante la ausencia de una respuesta oficial del Ejército, la presión diplomática se intensifica. La ONU podría considerar la imposición de sanciones o la autorización de una misión de observación para documentar posibles crímenes de guerra. Mientras tanto, la población de Kordofán Occidental enfrenta una escasez creciente de alimentos y medicinas, con mercados cerrados y desplazamientos forzados que complican la ayuda humanitaria.
El futuro del conflicto dependerá de la capacidad de la comunidad internacional para mediar entre las partes y de la voluntad del Ejército y la RSF de aceptar un alto el fuego. Si la violencia persiste, es probable que el número de víctimas civiles siga aumentando, alimentando una crisis humanitaria que podría superar los 1.000 muertos en los próximos meses.
En conclusión, el ataque al mercado de Ghabesh no es un hecho aislado, sino un indicador de la estrategia de presión que ambos bandos emplean contra la población civil. La respuesta internacional será decisiva para evitar que la guerra civil sudanesa se convierta en una catástrofe de dimensiones aún mayores.
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





