Qué exige la nueva normativa para terrazas de bares
El VI Acuerdo Laboral de Hostelería, firmado en abril de 2026, establece que, a partir de la publicación de una alerta de calor extremo por parte de AEMET, los establecimientos de hostelería deben suspender el servicio en sus terrazas exteriores. La obligación se extiende a toda la comunidad autónoma y se aplica sin excepción a bares, cafeterías y restaurantes que cuenten con espacio al aire libre. La medida persigue proteger la salud de los trabajadores frente a temperaturas que superan los 44 °C y que, según datos de la agencia meteorológica, se volverán habituales durante el verano de 2026.
Quienes incumplan la norma pueden ser sancionados con multas de hasta 50.000 €, según la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. La sanción se eleva cuando la infracción se produce bajo una alerta roja, es decir, cuando la temperatura supera los 40 °C y se pronostica una permanencia prolongada del calor. La normativa también contempla la posibilidad de cerrar el local de forma temporal si la autoridad detecta deficiencias graves en los sistemas de protección térmica.
Cómo deben adaptarse los establecimientos: protocolos y soluciones obligatorias
Para mantener la terraza abierta, los dueños deben instalar sistemas que mitiguen el impacto del calor. Entre las opciones aceptadas están los , las y los que reducen la temperatura ambiente en varios grados. Cada solución debe estar conectada a un que reciba en tiempo real las notificaciones de AEMET.
Además, la normativa obliga a rotar los turnos de los empleados que trabajen al aire libre, de modo que ninguno permanezca más de dos horas seguidas bajo el sol. También se prohíbe el servicio entre las 13‑18 h, horario en el que el riesgo de golpe de calor es mayor. Los locales deben garantizar suministro ilimitado de agua fresca y reposición frecuente de hidratación para todo el personal.
Los establecimientos que no cuenten con ninguna de estas medidas deberán cerrar la terraza y trasladar el servicio al interior climatizado. La inspección verificará, mediante visitas in situ, la existencia y el correcto funcionamiento de los equipos antes de autorizar la reapertura de la zona exterior.
Impacto previsto este verano y posibles sanciones
Los analistas del Ministerio de Trabajo estiman que, sin una inversión significativa en infraestructura térmica, más del 60 % de las terrazas de la península podrían permanecer cerradas durante los picos de calor previstos para julio y agosto. La medida, aunque costosa, se considera necesaria para evitar un aumento de incidentes de salud entre los trabajadores del sector.
La Inspección de Trabajo ha anunciado la creación de un plan de inspección intensiva que se activará tan pronto como se emita la primera alerta roja. Los inspectores revisarán la documentación de los sistemas de sombreado, comprobarán la disponibilidad de agua y evaluarán los horarios de servicio. En caso de detectar infracciones graves, la multa mínima será de 20.000 €, con posibilidad de elevarse a 50.000 € si se constata que la terraza estuvo operativa durante la alerta roja.
"La salud de los trabajadores es prioridad", explicó el director de la Inspección de Trabajo en una rueda de prensa. "No podemos permitir que el afán de lucro ponga en riesgo la vida de quien atiende al público".
Los propietarios que deseen evitar sanciones deberán iniciar cuanto antes los trabajos de adaptación, ya que los plazos para la instalación de los sistemas de protección son de 30 días desde la publicación de la normativa. El incumplimiento prolongado podrá derivar en el cierre definitivo de la terraza y, en casos extremos, en la revocación de la licencia de actividad.
Qué puede pasar a continuación
Se espera que, durante los próximos meses, el Gobierno publique guías técnicas detalladas sobre los requisitos de sombreado y nebulización, así como un registro de proveedores acreditados. Los sindicatos de hostelería ya han anunciado la negociación de convenios que incluyan cláusulas de protección térmica, mientras que las asociaciones patronales solicitan ayudas financieras para la adaptación de los locales.
Para los consumidores, la medida implicará una menor disponibilidad de asientos al aire libre en los días más calurosos, pero también un entorno más seguro para los empleados que continúan trabajando en la calle. La expectativa es que, una vez implementadas las soluciones, las terrazas puedan operar de forma sostenible incluso bajo condiciones climáticas extremas, garantizando la continuidad del negocio sin sacrificar la salud de los trabajadores.