Incidente

Entre el 15 y el 19 de mayo se registraron cinco incursiones de drones ucranianos que, tras ser interceptados por sistemas de guerra electrónica rusos, fueron desviados hacia el espacio aéreo de Estonia, Letonia, Lituania y Finlandia. Las autoridades locales activaron alertas aéreas y, en varios casos, los aviones de la OTAN los derribaron. En Estonia, cazas F‑16 rumanos abatieron un dron sobre el lago Võrtsjärv; en Letonia y Lituania se desplegaron interceptores de la Misión de Vigilancia Aérea del Báltico.

Los gobiernos bálticos denunciaron la situación como una violación de su soberanía y, en el caso de Letonia, la presión provocó la dimisión de su gabinete. La OTAN confirmó que los aviones de la misión respondieron a cada alerta, manteniendo la defensa del espacio aéreo aliado.

Cómo funciona la guerra electrónica rusa y la respuesta de la OTAN

Según fuentes de la alianza, los sistemas rusos de guerra electrónica alteran la frecuencia de control de los drones, forzándolos a cambiar de rumbo y a volar hacia el norte, donde encuentran la zona de defensa de la OTAN. La maniobra permite a Moscú convertir los aparatos ucranianos en proyectiles no deseados contra sus vecinos.

En respuesta, la OTAN activó la Misión de Vigilancia Aérea del Báltico, desplegando cazas de varios países, incluidos los , aviones de combate suecos y británicos. Los interceptores siguieron protocolos de identificación y, cuando el dron no respondió, se procedió a su destrucción. "No esperamos otra cosa cuando la guerra se lleva bajo el umbral", comentó un voluntario estonio de 20 años, conocido como , quien coordina un centro de entrenamiento de drones en el bosque.