Palacio de la Condesa de Lebrija: el museo sevillano con 580 m² de mosaicos romanos

El Palacio de la Condesa de Lebrija abrió sus puertas al público en 1999 como museo, ofreciendo 2.500 m² distribuidos en dos plantas. En la planta baja se despliegan 580 m² de mosaicos romanos procedentes de Itálica y otros yacimientos, creando un suelo que parece una alfombra de historia viva. La visita permite recorrer salones y patios donde el arte clásico convive con la arquitectura renacentista del siglo XVI.

El museo no solo muestra piezas arqueológicas; también alberga una biblioteca de ~4.000 volúmenes que recoge la pasión coleccionista de su fundadora. Cada paso dentro del palacio revela la fusión entre la nobleza sevillana y el legado romano, una combinación que pocos lugares pueden presumir.

Cómo la condesa transformó una casa noble en un tesoro arqueológico

En 1901, la aristócrata Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, adquirió la casa situada en la calle Cuna. Fascinada por el yacimiento de Itálica, dedicó años a restaurar la vivienda y a adquirir mosaicos que, según sus propias palabras, "convertían cada habitación en un templo del arte antiguo".

La restauración implicó desmontar el suelo original y sustituirlo por los mosaicos romanos, cubriendo paredes y pasillos. La condesa también incorporó azulejos sevillanos, zócalos y elementos de distintas épocas, creando una atmósfera ecléctica que refleja su visión de la historia como un continuo dialogante.