Ruta del Color de Segovia: la nueva atracción cultural de la Sierra de Ayllón
La carretera SG‑V‑1111 atraviesa la Sierra de Ayllón, en el noreste de Segovia, y en menos de una hora de marcha muestra una sucesión de pueblos cuyas fachadas adoptan tonalidades rojizas, negras o amarillas. Cada color revela la materia prima que el propio terreno ofreció a sus habitantes: arcilla rica en hierro, pizarra y cuarcita. El recorrido parte cerca de Riaza y se extiende hasta la frontera con Guadalajara, ofreciendo al visitante una panorámica de arquitectura viva y de paisajes de robledales y colinas.
Madriguera, a 1 138 m de altitud, encarna la esencia de la arquitectura roja. Sus casas, restauradas con esmero, combinan piedra, barro y balconadas de madera, mientras la iglesia de San Pedro Apóstol domina el conjunto con su espadaña. Villacorta y otros núcleos menores repiten la paleta rojiza, pero con menos intervención reciente, lo que genera un contraste entre lo cuidado y lo casi detenido en el tiempo.
Cómo la geología dio forma a los pueblos de la ruta
Durante siglos, los residentes construyeron con los materiales más cercanos. En los valles donde la arcilla contiene óxidos de hierro, el barro se volvió rojo y tiñó fachadas de Madriguera y Villacorta. En las laderas de pizarra, la piedra negra marcó la arquitectura de El Muyo, Serracín y Becerril, creando un efecto casi monocromático que absorbe la luz del sol. Por último, la cuarcita, con su tono amarillento, dio lugar a los pueblos de Alquité y Martín Muñoz de Ayllón, donde los muros parecen dorados al atardecer.




