Fiscalidad de la fusión Puig‑Estée Lauder: la salida a bolsa y la patrimonialidad sobrevenida

En mayo de 2024 Puig salió a bolsa, obteniendo 1.363 mil millones de euros de liquidez: 1.177 m de beneficio y 186 m de dividendo por prima de emisión. La operación, liderada por la familia fundadora, ha convertido a la compañía en una entidad con exceso de tesorería, lo que activa la llamada patrimonialidad sobrevenida.

Esta situación elimina la exención del 99 % del impuesto sobre el patrimonio que disfrutaban las empresas familiares bajo la normativa de 1991, y pasa a gravar la totalidad de sus activos productivos y no productivos.

Cómo la patrimonialidad sobrevenida afecta a la empresa familiar

La patrimonialidad sobrevenida se produce cuando más del 50 % del activo de una empresa se considera no productivo, es decir, tesorería o inversiones que no están destinadas a la actividad económica. Para mantener la exención, la empresa familiar debe que al menos la mitad de sus activos sean bienes afectos a la producción.

En el caso de Puig, los 1.363 m € de liquidez superan ese umbral, convirtiendo a la sociedad en patrimonial. La consecuencia es que la exención del 99 % del impuesto sobre el patrimonio desaparece y la compañía deberá pagar el impuesto completo sobre el total de sus bienes, lo que puede suponer cientos de millones de euros al año.