Niños que evitan fiestas infantiles por sobrecarga sensorial
Patricia, madre de un niño de 7 años, observó que su hijo empezó a rechazar los cumpleaños cuando sabía que habría muchos niños gritando y actividades continuas. El nerviosismo aparecía ya el día anterior, con preguntas sobre la duración y la cantidad de gente.
Causas y evidencias: cómo la estimulación excesiva afecta a los pequeños
Los expertos explican que el ruido, el movimiento constante y los cambios rápidos de actividad saturan el sistema sensorial de algunos niños. Un estudio publicado en Developmental Psychology muestra diferencias individuales en la sensibilidad al ruido y al movimiento durante la infancia. 'No todos los niños procesan igual el bullicio', señala el investigador principal.
María Jesús Mardomingo, presidenta de honor de la AEPNYA, advierte que 'la reunión de muchos puede significar el aislamiento de algunos'. Añade que el exceso de estímulos interfiere en la atención, la memoria y la capacidad de análisis, dificultando la participación plena del menor.
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, autor de *El cerebro del niño explicado a los padres, destaca la importancia de la anticipación y la sensación de seguridad. Según Bilbao, informar al niño sobre la duración y el número de asistentes reduce la ansiedad y facilita la adaptación al entorno festivo.





