EE.UU. y Irán anuncian avances, pero la firma del acuerdo de paz no se ha concretado este lunes
El gobierno de EE.UU. y la República Islámica de Irán declararon este lunes que la mayoría de los puntos del pacto están acordados, aunque la firma oficial sigue sin definirse. Ambas partes confirmaron que el documento preliminar está listo para ser revisado, pero que persisten diferencias que impiden la firma inmediata.
Según el portavoz iraní, Esmaeil Baqaeí, "la firma no es inminente y nadie puede asegurar que así vaya a ser", mientras que la Casa Blanca indicó que la entrega de activos y el levantamiento de sanciones dependerán de avances concretos en la agenda nuclear.
Claves del pacto y los puntos de fricción
Los negociadores coincidieron en tres compromisos esenciales: poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, abrir el estrecho de Ormuz a la navegación internacional y obtener por escrito el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares. Estas cláusulas aparecen como la columna vertebral del acuerdo y fueron presentadas como garantía de estabilidad regional.
El principal obstáculo sigue siendo la condición estadounidense de que el levantamiento de sanciones y la devolución de activos iraníes se produzcan solo tras la firma de un acuerdo nuclear verificable. Washington insiste en que Irán debe aceptar inspecciones y límites claros antes de desbloquear los fondos congelados durante décadas.
Además, persisten discrepancias sobre el control futuro del estrecho. Irán ha señalado que, aunque la vía marítima se abrirá, el país mantendrá un coste de paso para los buques, postura rechazada por EE.UU. y los estados del Golfo, que exigen tránsito sin restricciones ni tarifas adicionales.
Implicaciones y próximos pasos
La reactivación del comercio marítimo en el estrecho de Ormuz impactará directamente en los precios del petróleo y en la seguridad de los buques que transitan entre Asia y Europa. Una apertura completa reduciría la presión sobre los exportadores de energía y aliviaría la tensión en la cadena logística global.
Las negociaciones se estructuran en tres fases: la primera exige el cese total de hostilidades, incluida la situación en el Líbano; la segunda contempla la apertura total del estrecho bajo condiciones internacionales; la tercera vincula la eliminación progresiva de sanciones al cumplimiento de hitos nucleares verificados por la OIEA. Cada fase está diseñada para crear confianza mutua y evitar retrocesos.
De concretarse, el acuerdo podría marcar un punto de inflexión en la política del Golfo, reduciendo la influencia de actores externos y ofreciendo a Irán una vía de reintegración económica. En caso de que las diferencias persistan, el riesgo de una escalada militar y de interrupciones en el suministro energético mundial se mantendrá latente, obligando a los gobiernos a mantener una postura de vigilancia y preparación.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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