Oresund tránsito petrolero
En 2025, al menos 292 buques vinculados a Rusia cruzaron el estrecho de Oresund, la ruta que conecta el Mar Báltico con el Mar del Norte. La travesía permite al Kremlin exportar crudo y productos refinados sin pasar por los peajes tradicionales del Gran Belt, facilitando eludir sanciones occidentales.
El estrecho, uno de los tres accesos al Atlántico desde el Báltico, se ha convertido en una arteria estratégica para la energía rusa. Cada buque parte de puertos del Báltico, atraviesa Oresund y sigue hacia el mar del Norte, donde se une a la red de transporte marítimo global.
Guerra híbrida Oresund
La logística de este flujo se ha organizado como una frontera híbrida entre Rusia y la OTAN. En Helsingborg, ferris y camiones se alinean en una coreografía casi militar; no se cobran peajes y la vigilancia recae en autoridades nórdicas y observadores de la Alianza. Los ministros de Exteriores de la OTAN se reunieron recientemente en el hotel Clarion de Helsingborg para observar de primera mano la situación y evaluar riesgos.
Según la jefa de la diplomacia sueca, "Estos buques forman parte de una flota fantasma, con propiedad opaca y banderas de terceros, diseñada para sortear las sanciones", señaló María Malmer Stenergard. Además, informes de inteligencia indican la presencia de contratistas armados a bordo, lo que añade una dimensión militar a la operación civil.
Futuro Oresund OTAN
El continuo tránsito refuerza la capacidad de financiación del esfuerzo bélico ruso, mientras que la OTAN evalúa medidas de presión. Entre los escenarios posibles están la imposición de inspecciones más rigurosas, la coordinación con Dinamarca y Suecia para crear zonas de control, o incluso la reintroducción de peajes como medida disuasoria.
Los países nórdicos, históricamente dependientes del libre paso marítimo, deben equilibrar la seguridad regional con la necesidad de mantener el comercio fluido. Un endurecimiento de la vigilancia podría afectar a los cientos de barcos de carga y ferris que cruzan diariamente, alterando la economía local.
En el contexto más amplio, el aumento del tránsito ruso por Oresund subraya la adaptación de Moscú a un entorno de sanciones cada vez más restrictivo. La Alianza NATO, por su parte, busca respuestas que no perjudiquen a los socios nórdicos, pero que sí limiten los recursos que alimentan la guerra en Ucrania. Como indica el reciente plan alemán de protección civil ante la amenaza rusa, Alemania destina 10.000 millones a nuevo plan de protección civil ante la amenaza rusa, la presión se extiende más allá de la zona del Báltico.
La situación en Oresund seguirá siendo un barómetro de la capacidad rusa para sortear sanciones y de la determinación de la OTAN para contrarrestar esa estrategia. Los próximos meses podrían definir si el estrecho se transforma en una zona de conflicto latente o en un punto de control efectivo que limite el flujo de recursos bélicos.
Este artículo se basa en datos oficiales de autoridades nórdicas y declaraciones de la diplomacia sueca.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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