Iglesias ortodoxas rusas en Europa sospechadas de espionaje

Varios templos de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR) en territorio de la Unión Europea, entre ellos el recién consagrado templo de Vasteras, están siendo investigados por posibles actividades de espionaje a favor de Moscú. La denuncia proviene de servicios de inteligencia suecos y checos, que señalan irregularidades en la construcción y la proximidad a instalaciones militares sensibles. La alerta se extiende a cerca de 150 parroquias que la IOR mantiene en la UE, según datos oficiales.

El caso más mediático es la Iglesia del Icono de Kazán en Vasteras, inaugurada en 2023 a apenas 300 m del aeropuerto utilizado por la OTAN. La ubicación, junto a la vía fluvial Malar y a una zona militar estratégica, ha despertado sospechas de que el edificio pueda servir como punto de reunión para agentes de desestabilización.

"Es una acusación creíble, aunque no ha sido probada; hay que investigar", afirma la periodista rusa Ksenia Luchenko, especializada en temas religiosos. Las autoridades suecas ya habían alertado al consorcio constructor por superar la altura permitida de la aguja (22 m frente a los 10 m autorizados).

Detalles de la investigación y modus operandi

Los investigadores han detectado que el Patriarcado de Moscú mantiene control directo sobre la administración de estas parroquias, lo que facilita la transmisión de narrativas oficiales y, potencialmente, la coordinación de actividades clandestinas. En Londres, la catedral de la Dormición en Knightsbridge y en París, la catedral de la Sagrada Trinidad, funcionan bajo la misma supervisión.

En la República Checa, el Ministerio de Exteriores ha señalado que la iglesia de San Pedro y San Pablo en Karlovy Vary alberga encuentros del GRU, la inteligencia militar rusa. Según el entonces ministro Jan Lipavský, "no es un templo en el sentido tradicional, es parte de la maquinaria del Kremlin".

Los servicios de seguridad suecos (SAPO) y checos han identificado patrones comunes: edificios erigidos sin cumplir normativas locales, ubicaciones cercanas a aeropuertos, bases militares o vías de transporte estratégicas, y la presencia de personal con antecedentes en agencias de inteligencia. Estas características sugieren un modus operandi pensado para mezclar actividades religiosas con vigilancia electrónica y reuniones de agentes.

Un informe interno del SAPO señala que la antena de comunicaciones instalada en el techo del templo de Vasteras tiene capacidad para interceptar frecuencias militares en la zona. La misma señal ha sido detectada en la iglesia de San Pedro y San Pablo, lo que refuerza la hipótesis de una red coordinada.

Implicaciones geopolíticas y posibles escenarios futuros

Los gobiernos de la UE están evaluando respuestas que van desde la vigilancia reforzada hasta la posible expulsión de clérigos vinculados al Patriarcado. Alemania, por ejemplo, ha destinado 10 000 millones de euros a un nuevo plan de protección civil ante la amenaza rusa, una medida que podría incluir la supervisión de infraestructuras religiosas sospechosas Alemania destina 10.000 millones a nuevo plan de protección civil ante la amenaza rusa.

Si se confirma la utilización de los templos como centros de inteligencia, Moscú podría perder aún más influencia blanda en Europa, mientras que la OTAN reforzaría sus protocolos de seguridad alrededor de instalaciones críticas. Por otro lado, la IOR podría intentar renegociar su presencia, presentando a sus parroquias como meros lugares de culto para evitar sanciones.

En el plano diplomático, la sospecha de espionaje religioso podría tensar las relaciones entre Rusia y los países de la UE, complicando los diálogos sobre la guerra en Ucrania y la seguridad energética. Un escenario posible es la imposición de restricciones a la financiación extranjera de iglesias, lo que obligaría a la IOR a buscar fuentes de recursos dentro de Rusia.

Mientras tanto, la opinión pública europea muestra preocupación ante la idea de que lugares de fe sirvan como fachada para actividades de desestabilización. La presión social podría impulsar a los gobiernos a adoptar medidas más drásticas, como la inspección regular de edificios religiosos o la exigencia de transparencia en la gestión de sus patrimonios.

En conclusión, la investigación sobre las iglesias ortodoxas rusas abre una nueva frontera en la lucha de inteligencia entre Moscú y la UE, donde la fe y la seguridad se entrelazan de forma inesperada. El desarrollo de este caso será decisivo para definir la postura europea frente a la influencia rusa en el continente.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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