Una cúpula de calor se ha instalado sobre gran parte de Europa este mes de mayo, generando lluvias y temperaturas inusuales en ciudades como Londres y París. El fenómeno, detectado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, permanecerá hasta que el chorro polar cambie de patrón. La situación afecta a millones de habitantes y a sectores como la agricultura y la energía.
Cúpula de calor en Europa: la ola que asfixia al continente
En Londres, la gente ha salido con paraguas y helado al mismo tiempo, algo que los londinenses no esperaban en primavera. En París, las temperaturas superaron los 28 °C, mientras que la lluvia persistente ha creado inundaciones menores en el Sena. La combinación de calor y humedad ha elevado el índice de sensación térmica, provocando avisos de salud pública.
El anticiclón que sostiene la cúpula actúa como una tapa de olla, comprimiendo el aire y evitando su ascenso. Esta compresión genera una capa estable de aire caliente que se extiende desde la superficie hasta la tropósfera media, bloqueando la entrada de sistemas frontales más fríos. Como resultado, el tiempo se mantiene estático durante varios días.
Causas de la cúpula: anticiclón estacionario y cambio del chorro polar
El anticiclón se formó sobre el Atlántico Norte y quedó atrapado por la debilidad del chorro polar, que normalmente actúa como una cinta transportadora de aire frío. Los datos del Centro Europeo de Previsión Meteorológica indican que la velocidad del chorro ha disminuido un 15 % respecto a la media de los últimos diez años.
Los científicos atribuyen esta debilidad a la pérdida de hielo ártico y al aumento de la temperatura de la superficie oceánica, que alteran el gradiente de presión que impulsa al chorro. Mientras el chorro mantenga su posición, el anticiclón seguirá bloqueando la entrada de masas de aire más frescas, prolongando la ola de calor.
Contexto climático: Europa como punto caliente del calentamiento global
Europa ha registrado un aumento medio de 1,4 °C desde la era preindustrial, situándose entre las regiones más vulnerables de la Unión Europea. Estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalan que el continente ha experimentado un número creciente de eventos extremos, desde olas de calor hasta tormentas intensas.
Esta tendencia convierte a la región en un punto caliente del calentamiento global, donde la frecuencia de cúpulas de calor como la actual podría duplicarse en las próximas décadas. Las autoridades advierten que la adaptación urbana y la gestión del agua serán cruciales para mitigar los efectos en la población.
Si el chorro polar no recupera su fuerza, los meteorólogos prevén que la cúpula podría persistir hasta finales de junio, prolongando la presión sobre la salud pública y la infraestructura. Los ciudadanos deben seguir las recomendaciones de las autoridades y prepararse para episodios similares en el futuro.
Temas relacionados
Redactor científico
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





