90 años del artículo de Alan Turing

El 28 de mayo de 1936 la Proceedings of the London Mathematical Society recibió el manuscrito titulado *On computable numbers with an application to the Entscheidungsproblem, escrito por el joven matemático de 23 años, Alan Mathison Turing. El trabajo se publicó el 12 de noviembre de 1936 y, desde entonces, marca el inicio de la informática moderna.

Nueve décadas después, universidades y centros de investigación organizan conferencias y exposiciones para recordar el envío del documento. La conmemoración subraya la audacia de un estudiante de Cambridge que, con una sola publicación, redefinió lo que significa calcular.

Qué estableció el artículo de 1936 y cómo definió la máquina de Turing

En su artículo, Turing introdujo el concepto de números computables, definiéndolos como aquellos cuyas cifras pueden obtenerse mediante un algoritmo finito y bien especificado. Demostró que, aunque constantes como π y e son computables, existen números reales que no lo son, evidenciando límites fundamentales de la matemática.

El texto también planteó el Entscheidungsproblem de Hilbert y probó que no existe un algoritmo universal capaz de decidir la verdad de cualquier enunciado lógico. Esta conclusión, basada en la imposibilidad del llamado *problema de la parada, selló la idea de que ciertos problemas son irresolubles mediante procesos mecánicos.

Para formalizar la noción de cálculo, Turing describió la máquina de Turing, un modelo abstracto formado por una cinta infinita de ceros y unos, un cabezal de lectura‑escritura y un conjunto finito de estados. La máquina avanza paso a paso, leyendo símbolos, modificándolos y cambiando de estado según una tabla de instrucciones. Si alcanza un estado de parada, el cálculo termina; de lo contrario, puede entrar en bucle indefinido.

Por qué el legado de Turing sigue siendo la base de los ordenadores actuales

En el mismo artículo, Turing propuso la máquina de Turing universal, capaz de simular cualquier otra máquina de Turing mediante la codificación de sus instrucciones en la cinta. Esta idea es la antecesora conceptual de los ordenadores programables y del software que ejecutan.

Hoy, la arquitectura de los procesadores, los lenguajes de programación y la teoría de la complejidad siguen los principios trazados por Turing. Cada aplicación, desde el móvil en el bolsillo hasta los servidores que alimentan la nube, se basa en la capacidad de ejecutar algoritmos definidos por una máquina universal.

Los investigadores continúan usando el modelo de Turing como herramienta de referencia para probar la viabilidad de nuevos paradigmas, como la computación cuántica o la biológica. Aunque la tecnología ha superado la simplicidad de una cinta infinita, la lógica subyacente permanece idéntica.

Qué implica el aniversario para el futuro

La celebración de los 90 años sirve de recordatorio de que los avances más profundos pueden surgir de ideas abstractas. Con la creciente dependencia de la inteligencia artificial y la automatización, comprender los límites y posibilidades de la computación es más crucial que nunca.

Instituciones académicas planean lanzar becas y premios en honor a Turing, incentivando a jóvenes investigadores a explorar los bordes de la teoría de la computación. El legado de Alan Turing no solo está escrito en los libros de historia; sigue dictando el ritmo de la innovación tecnológica que transforma la vida cotidiana.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad