Nuevo chip nanoescala para tecnologías cuánticas y IA

Los investigadores de la Universidad Monash (Australia) han presentado un circuito optoelectrónico de nanoescala capaz de integrar generación, guía y detección eléctrica de fotones quiralizados. El trabajo, publicado en *Nature Photonics, muestra el dispositivo operando a temperatura ambiente, superando la necesidad de refrigeración extrema que limita a otras plataformas cuánticas.

El chip, descrito como un circuito valleytrónico, combina materiales semiconductores bidimensionales con nanoestructuras de apenas unas capas atómicas. Gracias a esa arquitectura, el dispositivo procesa simultáneamente dos imágenes distintas, codificando la información en los llamados "valleys" del material.

Cómo funciona el circuito valleytrónico integrado

El corazón del chip son capas de materiales 2D, como el disulfuro de molibdeno, que presentan dos valles energéticos en su banda de valencia. Cada valle permite la generación de fotones con helicidad (quiralidad) específica cuando se excita con luz polarizada. Las nanoestructuras diseñadas en el chip guían esos fotones en modos unidireccionales, evitando pérdidas y manteniendo la coherencia.

Una red de contactos eléctricos integrada detecta los fotones directamente, convirtiendo la señal óptica en corriente sin necesidad de componentes externos. Todo el proceso ocurre a presión atmosférica y a temperatura ambiente, lo que simplifica enormemente su incorporación en sistemas reales.

Impacto y perspectivas para la computación cuántica y la IA

Este avance abre la puerta a procesadores ópticos compactos que pueden manejar flujos de información cuántica sin los costes energéticos de la refrigeración. En el futuro, los chips valleytrónicos podrían servir de base para computación cuántica escalable, comunicaciones ópticas seguras y sistemas de IA que consuman menos energía.

"Este es un paso significativo hacia tecnologías escalables basadas en chips que utilizan luz en lugar de electricidad para procesar información", afirma Dr. Haoran Ren, coautor del estudio. La capacidad de codificar y procesar datos en dos canales simultáneos sugiere aplicaciones en imágenes avanzadas y sensores de alta precisión.

Si la tecnología se industrializa, podríamos ver dispositivos que integren procesamiento cuántico y fotónico en teléfonos móviles o en equipos de diagnóstico médico, reduciendo la brecha entre laboratorio y mercado. Para los lectores interesados en la IA, el nuevo chip se perfila como una herramienta que podría potenciar algoritmos de aprendizaje profundo con consumo energético reducido, algo que también se discute en la reciente noticia sobre Berta Viñas IA radio accesible.

En definitiva, el circuito valleytrónico de Monash marca un hito: la integración total de generación, guía y detección de fotones en un solo chip abre un abanico de posibilidades que apenas comienza a explorarse.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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